Imelda, tormenta ciclónica que ha evolucionado a huracán de categoría 1 con vientos sostenidos de 137 km/h, se está fortaleciendo mientras se acerca a las Bermudas y causa efectos notables en la costa este de Estados Unidos.
Aunque su centro permanece en alta mar, ya genera “oleaje peligroso, corrientes de resaca, inundaciones costeras y erosión de playas” a lo largo del litoral estadounidense. Se prevé que la tormenta aumente su intensidad, alcanzando la categoría 2 la noche del miércoles, lo que podría agravar sus impactos.
Las condiciones marítimas adversas ya provocaron un deceso en Florida: un hombre de 51 años fue arrastrado por corrientes de resaca al mar y falleció, informó la oficina del sheriff del condado de Volusia. En Cuba, la tormenta también dejó dos muertos; uno de ellos murió cuando su vivienda colapsó en un deslizamiento provocado por lluvias intensas.
En la zona de los Outer Banks, en Carolina del Norte, al menos cinco casas se derrumbaron en el océano debido a la erosión costera exacerbada por tormentas previas combinadas con la acción de Imelda y Humberto. Aunque esas viviendas ya estaban desocupadas, su colapso evidencia la fuerza del oleaje.
Se anticipan inundaciones costeras desde la Costa Espacial de Florida hasta los Outer Banks, donde los vientos podrían empujar el agua entre 30 y 60 centímetros por encima del nivel habitual durante la marea alta.
La interacción entre Imelda y el huracán Humberto, que orbita relativamente cerca, ha reducido las amenazas para Estados Unidos en comparación con el fin de semana pasado.
Hasta el momento, ningún huracán ha tocado tierra en Estados Unidos durante 2025. Si esa racha se mantiene, sería la primera temporada en una década sin que una tormenta huracanada llegue a tierra firme.
Imelda no solo representa un riesgo inmediato por sus efectos locales, también forma parte de una tendencia climatológica extrema: la rápida intensificación de ciclones tropicales se ha vuelto más común en un planeta en calentamiento.


