El gobierno de Colombia anunció un importante operativo marítimo que culminó con la incautación de 2,7 toneladas de cocaína en el océano Pacífico. En su cuenta de redes sociales, el presidente Gustavo Petro afirmó: “Sin matar a nadie. Sin disparar misiles. Caen 2,7 toneladas en una lancha rápida, que iba rumbo a Costa Rica por el océano Pacífico, por donde va la inmensa mayoría de la cocaína colombiana. Cinco colombianos capturados y vivos.”
La lancha rápida interceptada tenía como destino Costa Rica y transportaba la droga a través de una ruta marítima considerada de alto flujo para el tráfico de estupefacientes provenientes de Colombia. Cinco ciudadanos colombianos fueron detenidos durante la operación, sin que se reportara uso de fuerza letal ni disparos de misiles.
Este resultado es presentado por el gobierno como un ejemplo de eficacia en la lucha contra el narcotráfico, y como contraste frente a operaciones en otras zonas, donde se han denunciado ataques con misiles a embarcaciones en ejercicios antidrogas. Petro ha criticado dichas tácticas y las ha definido como “un acto de tiranía”.
El operativo se enmarca en una estrategia más amplia del país para combatir las estructuras de narcotráfico, que según el mandatario, pasan por capturar no solo grandes cargamentos sino también afectar las rutas de transporte marítimo que conectan Colombia con Centroamérica y otros destinos. Asimismo, la acción es señalada como un paso simbólico ante presiones internacionales para combatir la producción y el tránsito de cocaína.
No obstante, la situación plantea desafíos adicionales: asegurar el control de rutas marítimas extensas, coordinar esfuerzos con autoridades regionales e internacionales, y mantener operaciones que eviten el uso de fuerza letal, lo cual puede generar cuestionamientos sobre eficacia, legalidad y derechos humanos. En ese sentido, el anuncio de Petro resalta la dimensión humana del operativo al subrayar que los detenidos fueron capturados vivos y sin disparos.
En resumen, Colombia reporta un golpe al narcotráfico en su zona Pacífico, con 2,7 toneladas de cocaína incautadas y cinco personas detenidas, en una operación que el presidente describe como libre de violencia letal y de misiles. Resta por ver cómo se consolidan estos resultados en el mediano y largo plazo y qué impacto tendrán en la dinámica del tráfico de estupefacientes en la región.


