La ofensiva aérea india eleva la tensión en la región, con múltiples víctimas y amenazas de represalias por parte de Pakistán.
El 6 de mayo de 2025, India inició la “Operación Sindoor”, una serie de ataques aéreos dirigidos contra lo que denominó “infraestructura terrorista” en Pakistán y en la región de Cachemira administrada por Islamabad. Esta acción fue en represalia por el atentado del 22 de abril en Pahalgam, Cachemira india, que dejó 26 muertos, en su mayoría turistas hindúes, y fue atribuido al Frente de Resistencia, grupo vinculado a Lashkar-e-Taiba .
Según el Ministerio de Defensa de India, los ataques fueron “centrados, mesurados y no han tenido como objetivo una escalada”, y se enfocaron en nueve ubicaciones, incluyendo Bahawalpur, Muridke y Muzaffarabad, supuestas bases de grupos insurgentes . La operación, que duró 23 minutos, empleó aviones Rafale equipados con misiles SCALP y bombas AASM Hammer .
Pakistán denunció que los ataques causaron la muerte de al menos 26 civiles y más de 46 heridos, incluyendo niños, y que fueron alcanzadas zonas civiles como la mezquita Bilal en Muzaffarabad y un complejo educativo en Muridke . El portavoz militar pakistaní, Ahmed Sharif Chaudhry, declaró que “Pakistán responderá en el momento y lugar que elija”, calificando la ofensiva como una “atroz provocación” .
En respuesta, Pakistán afirmó haber derribado cinco aviones de combate indios y varios drones, incluyendo un Rafale, lo que representaría la primera pérdida en combate de este modelo . India, por su parte, negó estas afirmaciones y sostuvo que sus aeronaves no ingresaron al espacio aéreo pakistaní .
La comunidad internacional expresó su preocupación ante la escalada del conflicto. El secretario general de la ONU, António Guterres, instó a ambas naciones a ejercer “máxima moderación” . Estados Unidos, China, Rusia y otros países también llamaron a evitar una confrontación abierta .
Este enfrentamiento revive tensiones históricas entre India y Pakistán, ambos poseedores de armas nucleares, y pone en peligro la frágil tregua vigente desde 2003 en la región de Cachemira. La situación sigue siendo volátil, con el riesgo de una escalada mayor si no se retoman los canales diplomáticos.


