En el centro de Vietnam se ha desencadenado una grave crisis por inundaciones provocadas por lluvias intensas que en algunos casos alcanzaron entre 400 y 800 milímetros acumulados entre la noche del 31 de octubre y el 1 de noviembre. Las lluvias torrenciales afectaron provincias costeras como Ha Tĩnh y Quảng Trị, donde la combinación de aire frío en altura y vientos del este disparó las precipitaciones.
Las autoridades oficiales del país informaron que al menos 13 personas han perdido la vida y 11 están desaparecidas en la zona central por las inundaciones y los deslaves. Más de 120 000 viviendas han sido inundadas como mínimo y decenas de miles de estudiantes quedaron sin poder asistir a clases temporalmente.
Las zonas urbanas de ciudades como Hội An y Huế se vieron severamente afectadas cuando ríos como el Thu Bồn River y el Bồ River superaron los niveles de alerta de inundación. En Hội An, el agua convirtió calles en ríos y las labores de limpieza apenas iniciaban cuando los niveles empezaron a disminuir.
Una fuente clave del agravamiento de la emergencia es el manejo de los embalses y presas de la región. Por ejemplo, la central hidroeléctrica de Ho Ho Reservoir tuvo que aumentar su caudal de alivio hasta 1 104 metros cúbicos por segundo para evitar un colapso mayor. Al mismo tiempo, el lago Ke Go Reservoir descargó 350 m³/s para reducir la presión sobre las cuencas bajas.
El gobierno central de Vietnam ha ordenado una movilización urgente de recursos y organismos encargados de la gestión de desastres para asistir a las localidades afectadas. La decisión incluye la evaluación de pérdidas, el desarrollo de planes de recuperación y el envío de ayuda humanitaria.
Además del impacto inmediato en viviendas y personas, la emergencia deja atada a consecuencias para la agricultura, la infraestructura y la continuidad educativa. Se reportaron daños a cultivos de arroz y otros productos agrícolas, interrupciones al transporte por carreteras obstruidas por deslizamientos y cortes en el suministro eléctrico.
Las previsiones meteorológicas advierten que la zona central del país podría recibir más lluvias intensas durante los próximos días. En particular, se prevé que entre el 3 y 4 de noviembre algunas áreas acumulen entre 200 y 300 mm adicionales y en lugares puntuales más de 600 mm, lo que incrementa el riesgo de nuevas inundaciones, corrimientos de tierra y daños en infraestructura costera y ribereña.
En este contexto la situación humanitaria exige atención inmediata. Miles de personas han sido evacuadas hacia refugios, mientras que autoridades y equipos de rescate trabajan para restablecer comunicaciones, suministro de agua potable, electricidad y saneamiento para prevenir brotes de enfermedades vinculadas a inundaciones. La coordinación de la respuesta entre el gobierno nacional, las autoridades locales y agencias de emergencia resulta crucial para evitar que la crisis se agrave.
Las inundaciones en Vietnam subrayan las mayores vulnerabilidades de regiones costeras y de llanura ante fenómenos meteorológicos extremos que pueden estar acentuados por el cambio climático. El suceso plantea la necesidad de reforzar sistemas de alerta temprana, infraestructura de drenaje y gestión hídrica, así como planes de contingencia para proteger a comunidades particularmente expuestas.


