Israel enfrenta una grave crisis ambiental tras la declaración de emergencia nacional debido a incendios forestales que se acercan peligrosamente a Jerusalén. Las autoridades han evacuado a miles de personas y han cerrado la autopista principal entre Tel Aviv y Jerusalén, mientras los servicios de emergencia luchan por contener las llamas avivadas por fuertes vientos de hasta 90 km/h.
El primer ministro Benjamín Netanyahu advirtió que “el viento del oeste puede empujar fácilmente el fuego hacia los barrios de las afueras de Jerusalén, e incluso hacia la propia ciudad”, calificando la situación como una “emergencia nacional”.
Los incendios, considerados los mayores en una década, han afectado principalmente la región montañosa al oeste de Jerusalén. Hasta el momento, al menos 12 personas han sido hospitalizadas con heridas leves, y las imágenes muestran vehículos varados mientras las llamas se acercan a un monasterio católico.
Para combatir el fuego, Israel ha recibido ayuda internacional, incluyendo aviones de Italia, Croacia, Macedonia del Norte, Ucrania, Francia y España. Las autoridades continúan en alerta máxima, trabajando para proteger Jerusalén y controlar los múltiples focos del incendio.


