Este lunes 7 de julio de 2025, el Ejército de Israel llevó a cabo una serie de bombardeos contra objetivos controlados por los rebeldes hutíes en Yemen, específicamente en los puertos de Hodeida, Ras Isa y Salif, así como en la central eléctrica de Ras Qantib. La acción fue una respuesta directa a ataques previos de los hutíes, incluyendo el lanzamiento de misiles y drones contra buques en el Mar Rojo, en solidaridad con la causa palestina.
Según las autoridades militares israelíes, estas instalaciones habitualmente se utilizaban para el traslado de armamento proporcionado por Irán, destinado a facilitar agresiones contra Israel y sus aliados. Uno de los objetivos mencionados fue el barco Galaxy Leader, un buque previamente capturado y adaptado por los hutíes con fines de vigilancia marítima.
En respuesta inmediata a los bombardeos, los hutíes dispararon misiles hacia territorio israelí. Aunque fueron interceptados en su mayoría, algunas ojivas lograron impactar sin causar víctimas.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, defendió enérgicamente la operación y advirtió que Israel mantendrá su postura firme ante cualquier amenaza, incluyendo la posibilidad de imponer bloqueos navales y aéreos sobre Yemen.
Este nuevo episodio se produce en un contexto regional donde la fragilidad de un posible alto el fuego entre Israel y Hamás coexiste con intensas negociaciones internacionales sobre el acuerdo nuclear con Irán.
A escala marítima, la ofensiva puede agravar las restricciones en el tráfico del Mar Rojo, tras los continuos sabotajes de los hutíes que han afectado el paso de cargueros internacionales.
Por su parte, los hutíes denunciaron estos bombardeos como una “agresión sionista” respaldada por Occidente y reiteraron su compromiso con la causa de Gaza


