El cineasta iraní Jafar Panahi ha consolidado su reputación internacional con Un simple accidente (It Was Just an Accident, 2025), una película que, además de recibir la Palma de Oro en el Festival de Cannes 2025, representa un acto de creación contracultural y resistencia artística frente a la censura estatal.
Panahi, cuya carrera ha estado marcada por frecuentes tensiones con las autoridades de Irán, dirigió y escribió esta cinta sin contar con la autorización oficial para rodar en su país, una decisión que forma parte de su trayectoria desafiante frente a las restricciones impuestas a su trabajo.
Un simple accidente se estructura a partir de un hecho aparentemente banal: un hombre atropella un perro en una carretera solitaria. Este incidente desencadena una serie de acontecimientos inesperados cuando un mecánico, llamado Vahid, cree reconocer en otro hombre al que pudo haber sido su torturador durante su encarcelamiento político. La incertidumbre, la memoria y la justicia —o el deseo de venganza— se entrelazan mientras los personajes debaten qué hacer ante la posibilidad de enfrentarse a su pasado.
Para Panahi, el cine es una herramienta de expresión que no puede callar frente a la injusticia. En su discurso de aceptación de la Palma de Oro en Cannes, el director reflexionó sobre la libertad y la responsabilidad del artista, cuestionando: “…cómo puedo ser feliz, cómo puedo sentirme libre, si en Irán todavía hay tantos de los grandes cineastas y actrices que, por participar y apoyar a los manifestantes durante el movimiento Mujer, Vida, Libertad, hoy están impedidos de trabajar?” —una declaración pública destacada durante su regreso al festival tras años de ausencia.
La película no solo ha sido reconocida por su calidad narrativa y estética, sino también por su carga simbólica. Un simple accidente fue elegida como la postulación de Francia para la categoría de Mejor Película Internacional en los Premios Oscar, debido a que las políticas cinematográficas iraníes impidieron que fuese registrada como producción oficial de ese país.
La obra de Panahi, realizada en condiciones adversas de supervisión y censura, pone en evidencia las tensiones entre la libertad de expresión artística y el control estatal. Su trabajo ha sido descrito como una forma de crítica política y moral que confronta —a través de la ficción— cuestiones profundas sobre la represión, la memoria y la identidad.
A través de Un simple accidente, Panahi demuestra que el cine puede ser un modo de resistencia cultural y una plataforma para reflexiones que trascienden fronteras, aun cuando su creador enfrenta obstáculos institucionales en su propio país.


