Teherán, Irán. El líder supremo de Irán, ayatolá Alí Jamenei, reapareció este jueves en un mensaje en video, el primero desde el inicio de los bombardeos estadounidenses contra instalaciones nucleares en su país y tras la entrada en vigor del cese al fuego entre Irán e Israel. La intervención del líder religioso ocurre en medio de uno de los episodios más tensos en la región en años recientes, con ataques mutuos y una guerra propagandística en paralelo.
Jamenei no había sido visto en público desde el pasado 18 de junio, cuando realizó una alocución televisada desde un lugar no revelado. Su reaparición buscó enviar un mensaje directo tanto a los iraníes como a sus adversarios: Irán no ha sido derrotado ni se someterá a presiones extranjeras.
Crítica a Estados Unidos y a Donald Trump
En su mensaje, el ayatolá minimizó los efectos de los ataques estadounidenses y calificó de “exagerado” el relato del expresidente Donald Trump, quien había afirmado que los bombardeos con bombas “rompebúnkeres” fueron “una obliteración” total de las capacidades nucleares iraníes.
“Estados Unidos no logró nada significativo”, dijo Jamenei, y afirmó que cualquier persona que escuchara a Trump notaría que “estaba sobrestimando los hechos para distorsionar la verdad”.
El líder iraní subrayó que las motivaciones de Washington no estaban ligadas realmente al programa nuclear. “Un día es sobre derechos humanos, otro día sobre derechos de la mujer, luego el tema nuclear o los misiles”, expresó. “Pero al final, todo se reduce a una sola cosa: quieren que Irán se rinda”.
Agregó que la sola idea de rendición es un “insulto” para una nación como Irán, y que el objetivo final de Estados Unidos siempre ha sido derrocar al régimen de la República Islámica desde su instauración en 1979.
La respuesta iraní y el conflicto con Israel
En el periodo comprendido entre el 13 y el 24 de junio, Irán e Israel se enfrentaron en un intercambio militar de gran escala. Israel llevó a cabo múltiples bombardeos que destruyeron infraestructura militar, instalaciones nucleares y eliminaron a altos mandos militares y científicos iraníes. A pesar de estos ataques, Irán respondió con una serie de oleadas de misiles, algunos de los cuales lograron evadir el escudo antimisiles “Domo de Hierro”, provocando la muerte de decenas de civiles israelíes.
Jamenei calificó esta respuesta como una “fuerte bofetada” a Estados Unidos, que según él intervino directamente para evitar el colapso militar de Israel. Afirmó que Washington “entró en guerra directa porque temió que, si no lo hacía, el régimen sionista sería completamente destruido”.
En su cuenta en la red social X, el líder supremo celebró lo que describió como la “victoria del amado Irán sobre el régimen estadounidense”, asegurando que el país había salido fortalecido y unido ante la agresión.
Unidad nacional como mensaje central
Uno de los ejes del discurso de Jamenei fue exaltar la unidad del pueblo iraní. “Una nación de unos 90 millones se irguió unida, con una voz, hombro a hombro, en apoyo a las fuerzas armadas”, escribió también en su canal de Telegram en idioma farsi.
Para Jamenei, esa cohesión social representa una fuerza estratégica que permite a Irán resistir tanto la presión militar como la diplomática. Reiteró que la República Islámica seguirá resistiendo cualquier intento extranjero de desestabilización, señalando que “la nación iraní mostró su carácter distinguido y que, cuando es necesario, solo se escucha una sola voz”.
Informe de la CIA contradice al líder iraní
En contraste con las declaraciones de Jamenei, un informe reciente de la CIA confirmó que varias instalaciones nucleares iraníes fueron destruidas y que la reconstrucción de parte de la infraestructura podría tardar “años”.
Sin embargo, el ayatolá sostiene que tales afirmaciones forman parte de una estrategia de propaganda para “inflar artificialmente los logros militares de Estados Unidos” y justificar su intervención en apoyo a Israel. Además, aseguró que las verdaderas pérdidas estadounidenses están siendo subestimadas deliberadamente, como el ataque iraní a una base militar de Estados Unidos en Qatar, el cual —según él— fue un golpe clave que Washington no ha querido reconocer públicamente.


