Una jueza federal de Estados Unidos ordenó la liberación inmediata de Kilmar Abrego García de la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), tras determinar que su detención carecía de fundo legal suficiente para prolongarse.
La decisión fue emitida por la jueza Paula Xinis, del Tribunal de Distrito de Maryland, quien concluyó que desde su regreso al país luego de ser deportado por error a El Salvador, “su re-detención careció de autoridad legal” y no existía una orden final de deportación válida que respaldara su retención.
El caso de Abrego García ha sido uno de los más controvertidos dentro de las políticas migratorias recientes del Gobierno de Estados Unidos, al llegar a la atención pública tras ser deportado en marzo pese a contar con un estatus que lo protegía de la expulsión. Posteriormente fue devuelto al país por orden judicial y reincorporado a custodia migratoria, situación que generó fuertes cuestionamientos de abogados y defensores de derechos humanos sobre el debido proceso.
La jueza Xinis también destacó, en su fallo, que la administración no presentó justificación válida para mantenerlo detenido ni pruebas concluyentes sobre su deportación a terceros países, como Liberia, ni la caducidad de la oferta de Costa Rica para recibirlo.
Abrego García, de origen salvadoreño, vive en Maryland con su familia y enfrenta además cargos federales en Tennessee por presunto tráfico de personas, de los cuales se ha declarado no culpable. Sus abogados han señalado que estos cargos podrían estar relacionados con las consecuencias de su deportación indebida y no con hechos criminales comprobados.
El Departamento de Seguridad Nacional rechazó la orden de liberación tildándola de “activismo judicial”, y anunció que apelará la decisión, lo que anticipa nuevos capítulos en este caso que ha puesto en el centro el debate sobre la legalidad de las detenciones migratorias y los límites del poder ejecutivo.


