Esta semana, una jueza federal en Nashville, Tennessee, puso en jaque la solidez de las pruebas presentadas en el caso penal contra Kilmar Ábrego García, acusado de tráfico de personas indocumentadas a cambio de dinero.
En una decisión de 51 páginas emitida el domingo 22 de junio de 2025, la magistrada Barbara Holmes sostuvo que “el gobierno no ha demostrado” que Ábrego García represente un peligro de fuga, como tampoco que la detención preventiva estuviera justificada bajo las leyes penales federales, ya que ni siquiera se había aportado lo suficiente para celebrar una audiencia al respecto.
La jueza Holmes también cuestionó la supuesta vinculación del acusado con la pandilla MS-13. Consideró insuficiente basarse en rumores o en la “reputación general” de dicha organización y subrayó que no hay evidencia de involucramiento con menores, a pesar de ese argumento central del Departamento de Justicia.
Ábrego García, originario de El Salvador, entró ilegalmente a Estados Unidos en 2011. En marzo de 2025 fue deportado por error a El Salvador, a pesar de contar con una protección legal que lo amparaba contra ese destino, lo que generó una batalla judicial que culminó en abril con ordenes de tribunales federales para su regreso. El 6 de junio regresó a EE.UU., donde se le imputaron cargos federales por supuesta conspiración y transporte ilícito de inmigrantes.
La acusación se basa, en parte, en una parada de tráfico en Tennessee en diciembre de 2022, cuando fueron hallados ocho pasajeros indocumentados en el vehículo que él conducía.
El Departamento de Justicia ya apeló la determinación de la magistrada Holmes. A pesar de este revés, un oficial del DOJ declaró a CNN que la defensa fue presentada por una magistrada y esperan que ante un juez de distrito federal “tendrán mejores posibilidades”, afirmó.
El abogado defensor de Ábrego García, Sean Hecker, valoró la sentencia y declaró: “Nos complace el análisis minucioso del Tribunal y su reconocimiento expreso de que el Sr. Ábrego García tiene derecho tanto al debido proceso como a la presunción de inocencia, derechos que nuestro gobierno se ha esforzado por negarle”.
Por su parte, Tricia McLaughlin, portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, afirmó en la red X: “Kilmar Ábrego García es un peligroso delincuente extranjero ilegal. […] nunca quedará libre en suelo estadounidense”.
Aunque la jueza Holmes determinó que las pruebas contra Ábrego García no respaldan la prisión preventiva, es muy probable que permanezca bajo custodia migratoria. Se programó una nueva audiencia para el miércoles en Nashville, que evaluará las condiciones bajo las cuales podría salir bajo fianza.
De este modo, el caso enlaza dos grandes ejes: la defensa del debido proceso y la respuesta legal al error de deportación. Este último, considerado “administrativo” por el gobierno, generó una crisis política entre marzo y junio de 2025.


