La decisión estadounidense de romper el diálogo con Rusia
sobre la guerra en Siria “no se
ha tomado a la ligera”. Y tampoco significa que Washington “abandone a los
sirios”. Pocas horas después de dar por concluidos los esfuerzos diplomáticos
para pactar algún tipo de tregua con Moscú, el secretario de Estado
estadounidense, John Kerry, ha culpado al Kremlin del fin de las
discusiones. Tras varias semanas de moderación verbal para no
frustrar las frágiles bases del alto el fuego, Kerry ha arremetido en
Bruselas contra las autoridades rusas por “adoptar la irresponsable decisión de
asociar su reputación a la de Bachar el Asad, un dirigente que acomete una extraordinaria
masacre de su propio pueblo”.
El jefe de la diplomacia estadounidense no ha dudado en detallar los
crímenes atribuidos al régimen sirio para
resaltar la connivencia del Kremlin. “Rusia ha hecho la vista gorda con el uso
deplorable de armas de guerra como gas cloro o bombas de barril contra su
gente; parecen haber rechazado la diplomacia tratando de obtener una victoria
militar sobre los cuerpos rotos, los hospitales bombardeados y los niños
traumatizados”, ha espetado. “Quien se toma en serio la paz se comporta de
manera diferente”, ha concluido en un acto organizado por el German Marshall
Fund, una entidad que promueve la relación entre Europa y Estados
Unidos.
Pese a todo, Kerry ha prometido que seguirá trabajando por la
paz en diferentes formatos, sin especificarlos, y ha aclarado que mantiene la
comunicación militar con Moscú para coordinar las acciones aéreas sobre Siria.
El secretario de Estado, de visita en Bruselas para participar este miércoles
en una conferencia internacional sobre Afganistán y para reforzar la relación
transatlántica antes de abandonar el cargo, ha elogiado a Europa por la manera
como ha lidiado con la consecuencia más directa de la guerra siria: la
crisis de refugiados. En especial a la canciller alemana, Angela Merkel, que ha “intentado
gestionarla de una manera humana”.
Defender la
Unión Europea
Aun así, Kerry es consciente de que la Unión Europea no ha
salido precisamente fortalecida del desafío de la llegada de asilados, que ha
desencadenado una fuerte crisis en el club comunitario por su incapacidad de
abordarlo de manera conjunta. El secretario de Estado ha afeado a Europa que no
defienda suficientemente su legado. A los líderes europeos les ha recomendado
que apliquen “algunas reformas”. Pero principalmente ha lamentado que no
valoren en su justa medida las ventajas del proyecto comunitario. “No oigo
hablar suficientemente de las grandes virtudes de esta alianza [la UE]. Piensen
en la riqueza y la paz que ha generado”, ha exhortado ante una audiencia que
respondía con aplausos a su llamamiento a revitalizar la Unión.
Kerry no ha obviado el mayor mazazo que ha recibido el proyecto
europeo en sus casi 60 años de historia: la decisión británica de abandonarlo.
El responsable de la diplomacia de Estados Unidos ha abogado por más Europa y
ha subrayado: “No nos da vergüenza decir dónde están nuestros intereses.
Necesitamos una UE lo más fuerte posible, un Reino Unido lo más fuerte posible
y una relación muy integrada entre ambos”. Y enmarcando la reflexión en el
vínculo entre Washington y Bruselas –pero claramente en el contexto del Brexit–
ha añadido: “En un mundo tan interconectado como el de hoy, ¿quién puede
argumentar que una sola nación puede ser más eficaz?”.
Sin querer aludir directamente al polémico candidato republicano
a la presidencia estadounidense, Donald Trump, Kerry ha optado por enviar un
mensaje tranquilizador sobre la protección que Estados Unidos procura a sus
socios en el marco de la OTAN. “Oigan lo que oigan, Estados Unidos nunca
faltará a sus compromisos”, ha proclamado. Trataba de diluir así la
inquietud que desató Trump este verano al sugerir que, si llegara a la
presidencia, no necesariamente respetaría la piedra angular de la Alianza
Atlántica: que el ataque a un país se convierte en un ataque a todo el
bloque.


