Por: Cristina Padín.
Si viviera el bisabuelo le contaría que es una cosa maravillosa la amistad. Pero que hay personas que no saben apreciarla ni darle valor ni respetarla. Le hablaría de su niñez.. era judío.. y nunca había sentido que ser judío fuera algo diferente a no serlo. Iba en bicicleta tan rápido como los otros dos.. le daba al balón de fútbol con la misma energía.. incluso los tres habían empezado a entender que la chica de la panadería era tremendamente guapa…
Tenían diez años…
De repente, un día, le escupían a la cara los mismos niños con los que había jugado…
Lo mismo estaba sucediendo a Carlos. Era íntimo amigo de C y de L, y sin embargo en aquella semana le rechazaban, le insultaban e incluso amenazaban con pegarle. Tenían diez años. Podía ser porque se había apuntado a una escuela taurina, o porque él era un niño chino fruto de una adopción, o porque le gustaba leer y a los otros dos no. Quizá porque la niña de la casa azul le sonreía en los columpios. Lo cierto es que, diría su bisabuelo, aquello estaba pasando por ignorancia, ceguera mental, odio y envidia…
El niño se sentaba en un banco de madera.. un banco pequeño que hizo el bisabuelo..
Fue un superviviente!!!
Las peores cosas que existen!
Como mi historia sobre judíos ha gustado mucho pues me he animado con otra..
Ignorancia y odio y envidias son malas consejeras
A cada persona tolerante y respetuosa
A Cecilia, niña china adoptada, un encanto
A mi querido Luis
Al respeto
A las personas que saben valorar la amistad
A Carlos
Al toreo
A mi banco de madera
A los M


