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La carta de Biden y el giro de 180 grados de AMLO

Eduardo Ruíz-Healy
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Por: Eduardo Ruíz-Healy.

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El 22 de julio pasado, en Puerto Vallarta, el
reportero Miguel Arzate le preguntó al presidente Andrés Manuel López Obrador,
durante su conferencia de prensa que ese día ofreció en esa ciudad, lo
siguiente: “Ayer nos adelantaba que, en estas consultas sobre el tratado entre
México, Estados Unidos y Canadá, va a participar Jesús Seade (…) ¿cuál será la
estrategia que tendrá Jesús Seade en estas consultas?”

La respuesta de AMLO, como tantas que acostumbra a
dar, fue extensa, de 1247 palabras que pronunció en casi 19 minutos y medio. Y
también, como suele ocurrir con frecuencia, no respondió la pregunta que se le
hizo.

Empezó diciendo que “no hay ninguna violación al
tratado, que le quede la tranquilidad al pueblo de México que no estamos
incumpliendo ningún compromiso”. Luego habló de muchas cosas, pero de Seade se
refirió solo dos veces vez al decir que “Cuando Jesús Seade me informa de que hay
esta propuesta [del T-MEC], le pido que venga a México y se analiza el capítulo
que ya habían aceptado las autoridades mexicanas en ese entonces…”. Luego
explicó que se opuso a lo que para él era entregar la soberanía de la nación
sobre sus recursos y la manera en que finalmente quedó redactado el T-MEC para
protegerlo de un “un legado de traición a México, que ya habían negociado” los
representantes de Enrique Peña Nieto. Concluyó diciendo que “Ayer le pedí yo a
Jesús que lo diera a conocer, a ver si hoy se puede, de cómo estaba esto que
quedó así”.

Casi al finalizar su respuesta dijo: “Yo voy a
aprovechar a informar el día 16 de septiembre, el día de nuestra independencia,
sobre este asunto. No vamos a informar antes, ese día (…) vamos a llevar a cabo
el desfile militar conmemorativo y ahí vamos a fijar nuestra postura sobre este
asunto. Pero no vamos a ceder, porque es un asunto de principios, tiene que ver
con nuestra soberanía”.

Curiosamente, Andrés Manuel cambió de opinión y dijo
en su conferencia de prensa que “… no voy a referirme el 16 a ese tema, voy a
hablar sobre la paz en el mundo y sí voy a hablar sobre la postura de México
sobre la guerra de Rusia y Ucrania, y voy a presentar una propuesta a Naciones
Unidas para conseguir la paz”. Aparentemente una carta que le envió el
presidente estadounidense Joe Biden influyó en su decisión.

Al referirse a dicha carta explicó que “hay un tono
distinto, una actitud de respeto; mejor dicho, es la reafirmación del respeto a
nuestra soberanía. Y lo que sucedió con lo de la consulta, el tono, el modito,
diría el presidente Cárdenas, pues no fue el más diplomático ni lo que
merecemos. Entonces, se entendió de que no es por ahí, de que tenemos que hacer
un esfuerzo todos para mantener buenas relaciones. Y hay disposición del
presidente Biden, les explicaba, les di a conocer un pedazo de la carta. Y
nosotros también estimamos la actitud respetuosa del presidente Biden y por eso
pues no tiene caso seguir alentando diferencias”.

¿Para entender mejor su cambio de actitud, no sería
conveniente que el presidente hiciera pública toda la carta de Biden y no solo
una parte de la misma? Porque, francamente hablando, su giro de 180 grados
resulta inexplicable y no puede deberse solo a que Biden utilizó un tono o un
“modito” que le agradó, muy diplomático como el que él merece.

Eduardo Ruíz-Healy
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