“Si quieres hacer la paz con tu enemigo tienes que trabajar con el. Entonces se convierte en tu compañero.” Nelson Mandela
A lo largo de la historia la diplomacia ha sido el vehículo de comunicación entre las naciones. Bien dice la doctrina, la guerra es el resultado de una ineficaz diplomacia. La diplomacia puede ser definida como el ejercicio de representación de un Estado ante otros para velar por sus intereses. La mayor expresión de diplomacia en la actualidad es la Organización de las Naciones Unidas, institución internacional que congrega a todos los Estados del mundo para velar sobre los problemas que aquejan a toda la humanidad. Regidos por el principio de buena fe, todas las naciones dialogan mediante los distintos órganos de acción de la ONU los cuales se distinguen por temas y capacidad de acción. Se tratan temas de seguridad global, desarrollo económico, medio ambiente, equidad de género y demás tópicos de relevancia para las naciones.
Los modelos de Naciones Unidas son un formato de debate parlamentario en el cual los participantes delegan representando a un país específico y deben adoptar la postura de tal; esto significa que independientemente de la postura del delegado, este debe aportar de acuerdo a la ideología del país del que es representante. De igual forma, gran parte de los modelos de Naciones Unidas están registrados ante el CINU (Centro de Información de las Naciones Unidas) lo que garantiza que las resoluciones sean leídas por la ONU, esto significa que las ideas propuestas por los participantes serán consideradas por la máxima organización del concierto de las naciones.
A finales de octubre de este año se celebró la XII edición del Modelo de Naciones Unidas de la Universidad Anáhuac Mayab, MAYABMUN; en el cual más de 300 universitarios y estudiantes de preparatoria nos congregamos para alzar la voz ante distintos conflictos globales. El MAYABMUN alojó comités de la talla del Security Council, ONU Mujer, FAO, Unicef, y CONAGO (el cual, si bien no es de materia internacional por ser de Gobernadores de México, sí trata temas de relevancia para los estudiantes y el modelo plenario es armónico con el modelo.). Considero pertinente mencionar el pasado evento por cuanto este modelo es el más importante del sureste mexicano, respaldado por sus 12 años de operación y que el hecho que es el modelo más grande de la zona. El MAYABMUN ha formado líderes de opinión de forma constante durante estos años y es digno de reconocerse.
El perfil de los asistentes que acuden a estos ejercicios es de notar. Hablamos de jóvenes con una percepción global, con ganas de compartir ideas y discutir soluciones, nociones de oratoria y debate, habilidades de redacción, entre muchas otras.
De igual forma,], las bondades que los delegados se llevan del modelo son significativas. Dejemos a un lado las más evidentes como claras mejoras en la oratoria y debate, o desarrollar la imprescindible habilidad de trabajar en equipo, hablemos de lo que uno aprende en el calor del debate.
Aprendemos a ser prudentes. Muchas veces algún delegado en alguna intervención argumentará en contra nuestra, y si bien el impulso es darle respuesta al ataque, aprendemos que lo mejor es darle tiempo a la contestación para no teñir de negro el debate. Recordemos que el principio fundamental de los modelos es el principio de buena fe, y los delegados que son muy agresivos y aportan poco tienden a tener una mala imagen ante el pleno, sin importar la cantidad de participaciones. Aprendemos a ser prudentes, de igual forma, al considerar si sí o no corregir a la mesa sobre algún error cometido por ellos, por cuanto muchas mesas evaluadas tienden tomar a mal cuando se les hacen notar los errores. Este valor aprendido esta completamente relacionado con la diplomacia real, pues al tratar con demás representantes de estados se debe procurar la máxima consideración y respeto al momento de actuar. No se equivocan los académicos al decir que la diplomacia es el arte de la hipocresía.
Igual aprendemos a ser empáticos. Como ya mencioné, en este modelo de debate no importa mucho la perspectiva de la persona sobre los problemas tratados, sino que da prioridad a la postura del país que representa. Esto de entrada nos ayuda a desarrollar la empatía pues debemos entender cómo y porqué piensa el estado como lo hace, para entonces poder defender dicha postura. De igual forma, al escuchar las diferentes posturas de los demás delegados comprendemos comportamiento de los países y sus ideologías. Esto nos permite ser más tolerantes, pues aprendemos el fundamento y la razón de su forma de actuar.
Finalmente, aprendemos a ser líderes. Siempre se debe procurar tener una imagen de líder en las sesiones. Esta imagen se forma aportando ideas de calidad, apoyando el correcto desarrollo de las discusiones, invitando a otros delegados a participar; en pocas palabras, volverse indispensable para el debate. Debemos ser cuidadosos, pues si no tenemos un claro concepto del debate y de lo que se habla, este status de líder solo servirá para entorpecer el debate y a los delegados, lo cual seguramente será fuertemente penalizado por la mesa. El ser líder en las sesiones conlleva grandes responsabilidades para el desarrollo de las mismas.
Estas tres ideas se concentran en el ejercicio básico de este modelo de debate: las negociaciones. Se debe ser prudente en el trato con los demás estados para una ambiente armónico para negociar. Se debe ser empático para comprender las necesidades y forma de pensar de los otros estados para poder proponer cosas viables. Y se debe ser líder, sino será difícil convencer a las otras partes de acceder a lo propuesto.
Este modelo de debate que se está haciendo popular de manera exponencial representa la cuna del futuro cuerpo diplomático de el país, y en medida en que se haga difusión a estos habrá un mejor nivel académico en dichos. Consolidemos el papel de México en el concierto de las naciones como líderes diplomáticos por medio de representantes más preparados y capacitados. Formando líderes capacitados con todas estas atribuciones podemos encaminar al mundo a la paz, para que la diplomacia nunca falle en favor de la guerra.


