Construían una escalera enorme. Trabajaban a tope, sin descanso. Como, por un castigo, se veían obligados a vivir bajo tierra, en aquel húmedo y oscuro lugar, no podían ver el sol ni sentir su dulce calor.. Tampoco les era posible pasear por la orilla del mar.. ni apreciar los jardines.. Era un rollo!
Querían que la escalera estuviera lista pronto.. habían descubierto que si la hacían grande les permitiría alcanzar un punto desde el que tendrían acceso a la plaza de toros. Un cartel magnífico para el domingo, estaban todos deseando disfrutarlo. Por eso no existía la fatiga, se empleaban a fondo!
La escalera era mágica. Cada vez que alguien decía una verdad a los peldaños que había construidos se les añadían dos nuevos. Cuando alguien contaba una mentira de cada escalón se restaban cuatro. Nunca acabaron de montar la escalera! Los embustes lo impidieron! Demasiado afán de notoriedad!
Lourdes se despertó en la cama. Había soñado una historia perfecta para la redacción sobre la mentira y la verdad que quería presentar. Se trataba de una niña muy honesta y sincera, y aborrecía las mentiras. Además las detectaba al punto! Y es que la mentira es algo que posee una vida muy corta y muy fea!
Dedicado a las personas sinceras, qué feo mentir
Dedicado a Aida
A mi Paty, con todo cariño


