La anciana cada mañana abría la ventana, y al ver el día sonreía… lloviera o nevara o hiciera sol… y cada día colocaba una flor en su lindo balcòn… La niña vecina estaba en casa sin acudir al colegio, se recuperaba de una rotura de rodilla…
Estudiò el comportamiento de la señora…
Y al final se decidiò…
Desde su ventana le dijo que la había estado observando, contenta y divertida, y que cada día de aquella semana había colocado una flor de diferente color, deseaba saber la razòn…
La mujer, feliz, aplaudiò. Encantada con lo observadora que era la pequeña… y le respondiò…
“El lunes te vi agotada, y la flor fue naranja, color vivo, de fuerza… Martes ya estabas más animada, y la puse rosa, suave y hermosa… el miércoles supe que iba el doctor a tu casa, y fue azul cielo y esperanza… y ayer era roja porque ya te estás curando, emociòn y aventura… así fui poniendo color a tu vida…”
Y aquella mañana de viernes la flor fue blanca, inocencia y pureza!
Dedicado a mi madre, mi hermana y mi abuela, por dar color a mi vida
Dedicado a Victoria por cada blanco de ensueño
Dedicado a las personas buenas
Dedicado a Casilda y Joaquín, mis niños mexicanos
Dedicado a mi niño sevillano Luisito, y a Lourdes y Carlos