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La gentrificación en Mérida: realidad emergente.

Marco Cortez Navarrete
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Por Marco Antonio Cortez Navarrete

En los últimos meses Mérida ha acaparado atención nacional e internacional como un polo de seguridad, cultura y calidad de vida. Sin embargo, junto con el auge migratorio nacional e internacional, también han crecido las voces que alertan sobre la gentrificación en zonas emblemáticas de la ciudad.

Varios análisis señalan que colonia Centro, Paseo de Montejo, Santa Lucía, García Ginerés e Itzimná concentran el fenómeno. Según medios locales la demanda por turismo, renta y compra ha elevado costos de vivienda, generando retos en servicios básicos como agua o áreas verdes. En 2024, el precio promedio de un departamento de 2 recámaras superaba los $3.2 mdp, con alquileres de entre $12,000 y $40,000 mil pesos mensuales en el Centro. El PIB turístico estatal también creció, pasando de 98 a 108 durante 2022‑24, estimulando inversiones en Airbnb e infraestructura.

Pero ¿qué impulsa lo anterior?. La mayor parte de nuevos residentes proviene de otras partes de México, especialmente CDMX y estados vecinos, asimismo, extranjeros y turismo invernal, la llegada de residentes temporales y extranjeros a través de Airbnb y residencias premium impacta de forma notable en zonas específicas

Debo mencionar que las plataformas digitales: Airbnb y servicios tipo Uber han intensificado el alza de precios y precariedad laboral en tanto que los desarrollos inmobiliarios como las “residencias de marca” y fraccionamientos de lujo impulsan la plusvalía, especialmente en el norte y centro de Mérida.

Los efectos de lo ya mencionado son, entre otros, el desplazamiento de familias con ingresos promedio que no logran cubrir renta y servicios ocasionando la migración hacia zonas periféricas y cambios culturales y urbanos como pérdida de espacios comunitarios, aumento de ruido, tráfico, basura, menos áreas verdes y mayor fragmentación social y el impacto en comisarías como Santa Gertrudis Copó, Chablekal o Cholul alteró el territorio ejidal, los servicios básicos y amenazan tradiciones locales.

Dicho lo anterior el tema de la gentrificación no es del todo mediático, no. Aunque Mérida no está al nivel de ciudades como la capital del país donde las protestas contra la gentrificación son visibles, el fenómeno sí existe y tiene consecuencias reales. Documentado por expertos de la UADY, autoridades locales y organismos, el proceso avanza y podría intensificarse sin regulación.

Para concluir quiero señalar que la gentrificación en Mérida es una realidad emergente, impulsada por la migración interna, turismo, plataformas digitales e inversión inmobiliaria y aunque los efectos aún no son masivos como en Ciudad de México, sí se viven tensiones en el acceso a vivienda, cambios urbanos y alteraciones culturales, especialmente en comunidades originarias.

Considerarlo como “solo mediático” es subestimar un proceso que ya impacta a residentes locales. El desafío será equilibrar crecimiento, inclusión y preservación del patrimonio sin sacrificar la identidad y calidad de vida de todos.

Felices vacaciones

PD. Imagen, ilustración de IA.

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