Especial / La Revista
Las fiestas decembrinas llegaron y como cada año LA REVISTA PENINSULAR se suma a las muestras de afecto y buenos deseos para que el futuro sea mucho mejor para todos y cada uno de nuestros lectores. Como cada año, en la víspera de la Navidad de este 2021 contamos con el amable y siempre atinado mensaje del Pbro. Jorge Carlos Menéndez Moguel, párroco de San Francisco de Asís de Conkal.
AL respecto, Mons. Menéndez Moguel comenta, obviamente en estas fechas se impone la reflexión del Nacimiento de nuestro Señor, en medio de tanta incertidumbre sobre muchas cosas, laborales, de salud, económicas, familiares, nos urge una bocanada de aire fresco, y qué mejor motivo que el nacimiento de Jesús, qué mejor momento que éste cuando viene el Señor hecho niño a decirnos: “Aquí estoy, no estás solo, estoy contigo, estoy con la humanidad, te acompaño en tus sufrimientos, te acompaño en tus esperanzas, en tus dolores y en tus sueños”.
“Yo creo que hoy más que nunca necesitamos no solo el festejo navideño como tal, como una fiesta, sino también de esa forma gozosa y alegre noticia que nos da el que Dios está acompañando a la humanidad en este tiempo”.
Evidentemente en estos momentos tan difíciles que nos ha traído la pandemia se impone la reflexión del nacimiento de Jesús a pesar de que se ha hablado mucho de las enormes corrientes que hay en el mundo que se han manifestado de una manera vergonzosa y abiertamente anticristiana de querer cancelar la reflexión de estos días sobre la Navidad, sobre todo en Europa; y digo vergonzosa porque las raíces de los países europeos son netamente cristianas, señala.
“Y hay que decir que ante esta situación e independientemente de todos los sentimientos que estos días afloran en nuestros corazones pudiésemos correr el riesgo de pasar una Navidad muy descafeinada”.
Me refiero –continúa-, a una Navidad sin el ingrediente verdaderamente religioso sin el festejo del cumpleañero que es Jesucristo, a lo mejor llevados por la corriente comercial o sentimental, que no tiene nada de malo, de reunirse con familiares y amigos, con la gente más cercana en estos días, ni de intercambiar regalos y pasarla bien, pero al decir descafeinada me refiero a que pudiésemos olvidar o relegar o quitar el principal ingrediente navideño, que es el nacimiento de Jesús.
“Qué bueno que en muchas casas no han renunciado a poner su nacimiento, está bien que pongamos el arbolito y los foquitos pero es muy importante que no renunciemos a lo central que es la reflexión y la gratitud a Dios por el nacimiento de Jesús. Y tal vez hacer una reflexión familiar o personal sobre lo que significa para mí que nuestro Señor haya bajado del cielo y se haya hecho hombre”.
¿Qué me trae Dios? … Y no hablo de cosas materiales sino de su presencia entre nosotros en un mundo tan convulsionado y cada vez más dividido, en una época tan difícil por los estragos que la pandemia ha dejado en nuestra sociedad.
El sentido del regalo en la Navidad
Más adelante, Mons. Menéndez Moguel también nos platicó sobre el sentido del regalo en la Navidad: Hay que partir de la premisa de que la Navidad es la alegría por el nacimiento de Jesús, ese es el motivo de la verdadera alegría navideña.
“Ya hemos hablado de cómo en otras partes del mundo el término Navidad se ha descafeinado y entonces ahora son ‘felices fiestas’ para muchos y ocasiones de alegría para todos pero sin el hecho especifico del nacimiento de Jesús”.
No obstante, para nosotros los católicos, el nacimiento de nuestros Señor es fundamental y eso nos llena porque tenemos alegría en el corazón y sobre todo, la compartimos con todas las personas. El concepto del Niño Dios que nace nos une a la alegría y el contagio con los niños a nuestro alrededor pero eso ya ha trascendido mucho más y entonces, animados por la publicidad pues nos sentimos contagiados a dar un presente, no puedo decir contaminados, porque no es algo malo, pero se tergiversa el significado.
“Un presente significa regalar la presencia de quien lo da, hacerse presente, te doy mi presencia dándote un obsequio”.
Obviamente no es una obligación obsequiar algo, porque si es por obligación entonces tergiversamos el sentido del obsequio, y tampoco es importante el costo del presente, apuntó.
“Aquí tengo un recuerdo muy hermoso de un jesuita que fue por muchos años el director espiritual de los seminaristas de aquella época y que hoy es sacerdote de nuestra Arquidiócesis y que fue muchos años capellán de la Penitenciaría, antes de convertirse en Cereso; se trata del Padre Luis Carlos Flores Mateos. Él era un artista de las manualidades y nos enseñó a los seminaristas a elaborar objetos muy sencillos con hojas de la naturaleza o ramas, y con ellas hacer tarjetas con algún pensamiento estimulante, bíblico tal vez , con una palabra de ánimo…”
“Me acuerdo que en aquel entonces no tenía recursos y me dediqué a hacerles tarjetitas a mis familiares y a algunos de mis amigos, y grande fue mi sorpresa por lo bien recibidos que fueron, en realidad no valían nada, pero en ellos iba mi cariño, mi trabajo y mi tiempo dedicado a esas personas”.
“En esta temporada navideña vamos a transformar los obsequios que damos y vamos a ponerle un sello particular, que desde luego, esté motivado por la alegría que nos produce el nacimiento de Jesús”.
Finalmente, “Yo deseo que todos pasen una Navidad muy bonita no entorno a la familia y al calor del hogar sino también que la pasemos abrazados por la FE de saber que el Señor se ha hecho hombre para caminar junto con el hombre y todos nosotros”.


