Entre los dedos, nerviosos y engalanados por muy bellas sortijas, acariciò el pañuelo blanco.
La otra noche había soñado con èl, un sueño mágico y puro, y en un capricho del rápido y caprichoso tiempo, se encontraba ya allí. En la plaza. Piel con piel y rodeada de miles de almas latiendo en el mismo compás… y, sin embargo, tan sola! Qué nervios…
Años atrás había llorado la partida del torero que tanto admiraba… dejò sus ilusiones en un ruedo… vida y muerte en cada tarde…
Y, en ese capricho del tiempo que pasa y hace y deshace, estaba allí, madre ya, con su temor, con su sentir, con sed de agua fresca y sin hambre, con tantas noches de duermevela… con gente alrededor y tan sola… tan lejos y tan cerca… Estaba allí y acariciò el pañuelo blanco, en el redondel toda la juventud novilleril de su hijo… y descendiò su mano, y subiò…
Y arriba y abajo, y abajo y arriba, su pañuelo blanco en franca uniòn con otros tantos, todos en la misma canciòn, todos pidiendo la oreja con fuerza y fe y aficiòn… y allà en la arena, a milímetros y a quilòmetros, él, su hijo, llorando en lágrimas de emociones en abanico de luces y oro… y llegò la oreja… la plaza crujiò… y todo fue felicidad y ole!
Dedicado a cada novillero, hoy con un beso para Alejandro Fermín y Pablo Aguado
Dedicado a cada madre de matador, en especial a la mamá de mi querido Juli, te adoro
Dedicado a la magia y los hacedores de magia
Dedicado al crujir de la plaza de Granada, me hechizò
Dedicado a Roberto
Dedicado a ti
Y a mi niño Luis! Y a su papá y su mamà