Con motivo del Día Internacional para Proteger la Educación de los Ataques, la UNESCO alerta sobre un preocupante aumento del 44 % en los ataques perpetrados contra centros educativos en 2024.
En la actualidad hay 85 millones de niños y niñas que viven en contextos de crisis y que no van a la escuela. En las zonas de conflicto armado, los ataques a escuelas han alcanzado un nivel alarmante que compromete gravemente el futuro de cientos de miles de niños y niñas y jóvenes.
Las preocupantes tendencias observadas por la UNESCO sobre el terreno se reflejan en el último Informe del Secretario Nacional de las Naciones Unidas sobre los Niños y Niñas y los Conflictos Armados. En 2024 se registraron 41 370 violaciones graves de los derechos de los niños y las niñas en conflictos armados, una cifra sin precedentes en 30 años.
Y las escuelas, los mismos lugares que el derecho internacional humanitario exige proteger en cualquier circunstancia, están en primera línea: en 2024 se registraron ataques contra 1265 escuelas, un dramático aumento del 44 % en comparación con 2023. El uso de centros educativos con fines militares, contrario al derecho internacional humanitario, también es cada vez más común.
Si bien estos atentados flagrantes contra la educación afectan a todas las regiones del mundo, son motivo de mucha mayor preocupación en las zonas actualmente víctimas de conflictos armados y crisis prolongadas, entre las que destacan Ucrania, Oriente Medio y especialmente Gaza, Birmania, Haití y Afganistán.
En respuesta a esta alarmante situación, la UNESCO ha intensificado sus actividades en todo el mundo para hacer frente a las amenazas contra la educación en contextos de crisis y apoyar la continuidad del aprendizaje a todos los niveles.
La UNESCO moviliza a sus socios sobre el terreno para ofrecer soluciones educativas concretas en 31 países afectados por la crisis y presta apoyo material y psicosocial a decenas de miles de estudiantes y personal docente, especialmente en Afganistán, Gaza, Sudán, Siria y Ucrania.
La Organización está elaborando un plan de acción para proporcionar a sus Estados miembros una hoja de ruta para apoyar la educación y ampliar el acceso a formas alternativas de aprendizaje en situaciones de crisis.
Si bien estas acciones contribuyen a la resiliencia de los sistemas educativos, la UNESCO recuerda que nada puede reemplazar la obligación de cumplir el derecho internacional humanitario.
De conformidad con su mandato, la UNESCO insta a todas las partes involucradas en conflictos a cumplir estrictamente la Resolución 2601, aprobada en 2021 por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas así como la Declaración de Escuelas Seguras, aprobada hace diez años.


