La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) inscribió este miércoles la representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo de Iztapalapa en su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, anunció la propia organización internacional durante su vigésima sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial.
Esta manifestación cultural, realizada anualmente durante la Semana Santa en la alcaldía de Iztapalapa, al oriente de la Ciudad de México, es considerada el viacrucis más multitudinario de México y uno de los más importantes de América Latina, congregando a miles de asistentes y participantes locales.
La tradición se remonta al siglo XIX. “La Pasión de Cristo en Iztapalapa inició en 1843 tras un brote de cólera, cuando los pobladores hicieron una promesa religiosa que con el tiempo se transformó en una obra teatral comunitaria”, según registros históricos del evento.
La UNESCO destacó en su reconocimiento que esta representación no solo tiene un valor religioso, sino que “trasciende lo religioso y promueve la cohesión social, la identidad comunitaria y la preservación de artes y oficios tradicionales”, afirmación que forma parte de los criterios para su inscripción en la lista global.
Para las autoridades culturales mexicanas, este nombramiento representa un homenaje a una tradición con casi dos siglos de historia. Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura, celebró el logro y lo calificó como “un reconocimiento histórico que honra casi dos siglos de tradición, fe, identidad y organización comunitaria”.
Además de su significado religioso, la Pasión de Cristo en Iztapalapa ha fungido como un factor de identidad local y cohesión social entre los ocho barrios originarios de la demarcación, donde residentes participan como actores, escenógrafos, vestuaristas y organizadores, fortaleciendo el patrimonio cultural vivo de la comunidad.
Con esta inscripción, México suma una nueva expresión cultural reconocida por la UNESCO, junto con otras manifestaciones emblemáticas como el Día de Muertos, la cocina tradicional mexicana o el mariachi, ampliando así la presencia internacional del patrimonio cultural intangible del país.


