Numismática, por: Fernando González Ortega.
Presidente de la Sociedad Numismática
y Filatélica Peninsular A.C.
E-mail: columnario@hotmail.com
Tras el establecimiento y
próspera conquista de la Nueva España en el centro del país, trajo consigo a
muchos terratenientes, soldados y españoles en general para buscar nueva
fortuna; y además de los naturales mexiquenses que ya se “españolizaban”, empezó
a crecer el comercio, y la nueva España empezó a tener su propia economía. Esto
provocó una escases de moneda circulante que solo era española y era
celosamente guardada por los ricos. Los soldados y gente común, empezaron a
fabricar discos de oro y cobre a manera de moneda llamados “pesos de tepuzque”,
cuyo peso correspondía al de un castellano (moneda Española); de ahí se
originaría, años después, la unidad monetaria de México: EL PESO.
El descubrimiento de
grandes vetas de metales preciosos, llevó a que el comercio se incrementara más
y la petición al Virrey Don Antonio de Mendoza, que solicitara el
establecimiento de una casa de moneda. En la real cédula con fecha 11 de mayo
de 1535, el Rey de España (Carlos I) decretó el establecimiento de la primera casa
de moneda en toda América, y que en parte decía: “Y PONGASE
EN LA PARTE DONDE HOBIERE LA DEVISA DE LAS COLUMNAS UNA M LATINA, PARA QUE SE
CONOZCA QUE SE HIZO EN MÉXICO”.
De manera inmediata, el
Virrey de Mendoza dispuso a establecer la casa de moneda de México, empezando a
grabarse los primeros troqueles en marzo de 1536 y a acuñarse las primeras
monedas en plata exclusivamente en abril de 1536. Por ello, aunque la Real
cédula marca que se aprobó la casa de moneda en 1535, se reconoce como año de inicio
o aniversario el año de 1536.
La “ceca” o marca de la
Casa de Moneda de México, la cual establece que fue acuñada en México, por lo
regular aparece como una “o” minúscula sobre una “M” mayúscula como actualmente
se puede observar en la moneda Mexicana. Existieron además, pequeñas
variaciones experimentales sobre el diseño de la ceca, pero hasta la fecha, se
ha quedado la misma.
Las primeras monedas
acuñadas fueron de las denominaciones de 3, 2, 1, ½ y ¼ de Real y la mitad de la producción debería
de ser de 1 real, y algunas de 4 maravedís de cobre que de inmediato fueron
rechazadas. En 1537, el Rey aprobó la acuñación de monedas de 4 reales y la
suspensión de la de 3 por confusiones en su tamaño y peso; en esa misma cédula,
se aprobó la acuñación de monedas de 8 reales, pero estas nunca fueron acuñadas
sino hasta 1572 por el Rey Felipe II. La moneda de 4 reales tuvieron una gran
aceptación entre la población que hasta llegó a predominar sobre otras la
producción.
Todas estas monedas
fueron y hasta la fecha son llamadas como “Carlos y Juana” por los reyes de
España que las mandaron a acuñar, y por la leyenda que traían en su
circunferencia que decía: HAROLVS ET IOHANA REGES (Carlos y Juana Reyes), en su
anverso, y en su reverso profesaba: HISPANIARVM ET INDIARVM REGES (Reyes de
España e Indias). Las primeras monedas no se les acuñaba la fecha, fue hasta
principios del siglo XVII con el Rey Felipe III cuando se empezó a acuñar la
fecha.
Estas monedas actualmente
son de gran valor sobretodo histórico y que fueron el modelo para la creación de otras casas de moneda a
lo largo de América y los diseños de estas fueron atribuidos a grabadores
mexicanos.


