La Liga Nacional de Fútbol Americano Profesional (NFL) dio inicio este mes a su temporada número 106, coincidiendo con el Mes de la Herencia Hispana, un contexto ideal para destacar el legado y la creciente presencia de jugadores latinos en el deporte más popular de los Estados Unidos.
Desde sus inicios, la NFL ha sido testigo de notables contribuciones de atletas hispanos que han marcado época. Uno de los referentes más emblemáticos es Anthony Muñoz, primer jugador de ascendencia mexicana en ingresar al Salón de la Fama del Fútbol Americano Profesional en 1998. Reconocido como uno de los mejores linieros ofensivos en la historia de la liga, Muñoz dejó una huella imborrable durante sus 13 temporadas con los Bengals de Cincinnati.
Otro pionero fue Tom Fears, receptor de los Rams de Los Ángeles entre 1948 y 1956, quien no solo fue el primer jugador nacido en México en llegar a la NFL, sino también el primero en ser inmortalizado en Canton, Ohio, en 1970. A lo largo de su carrera, acumuló 400 recepciones para 5.397 yardas y 38 touchdowns.
El legado hispano incluye además a Jim Plunkett, el primer mariscal de campo de ascendencia mexicana en ganar un Super Bowl, título que consiguió en 1980 con los Raiders y repitió tres años después. Figuras como Tom Flores, Mark Sánchez y Tony Romo también han representado con orgullo sus raíces latinas en el emparrillado.
Más allá de México, otros países latinoamericanos también han tenido representación. Un caso destacado es el del argentino Martín Gramatica, quien fue pieza clave como pateador en la obtención del primer Super Bowl para los Tampa Bay Buccaneers en 2003.
Actualmente, la NFL vive un momento histórico con la presencia de más de 40 jugadores con raíces latinoamericanas en la temporada 2025/2026, siendo la segunda ocasión en que se alcanza esta cifra.
Fred Warner, linebacker de los 49ers de San Francisco y de ascendencia mexicana y panameña, lidera esta nueva generación. Fue seleccionado al Pro Bowl en la temporada pasada gracias a su destacada actuación. Junto a él, Nik Bonitto, con raíces cubanas, es figura clave en la defensa de los Broncos de Denver, habiendo sumado 13.5 capturas la campaña anterior.
Otro nombre que resalta es el de Isiah Pacheco, corredor de los Chiefs de Kansas City, de sangre puertorriqueña. Pacheco ha sido pieza fundamental en los recientes campeonatos del equipo, a pesar de una lesión que limitó su rendimiento la temporada pasada.
En los Patriots de New England, la juventud y el talento latino se hacen presentes con Christian González, seleccionado en la primera ronda del draft de 2024, y el pateador venezolano Andrés Borregales, quien ya aseguró su titularidad en su año de debut.
Completan este destacado grupo Steve Ávila (liniero ofensivo de los Rams, de raíces mexicanas), Cairo Santos (pateador brasileño de los Bears de Chicago) y Elijah Arroyo (ala cerrada mexicano de los Seahawks de Seattle), todos ellos con un papel relevante en esta campaña.
A lo largo de los próximos meses, el desempeño de estos jugadores será clave para definir el rumbo de sus equipos. La posibilidad de ver a representantes latinos alzando el trofeo Vince Lombardi sigue más viva que nunca, reflejando el impacto creciente y el valor indiscutible de esta comunidad en el fútbol americano profesional.


