Después de más de 80 horas de bloqueo en la carretera federal 180 en la Península de Atasta, la gobernadora de Campeche, Layda Sansores San Román, acudió personalmente a la comunidad para firmar el convenio de licitación que dará inicio formal a la construcción de una subestación eléctrica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), una de las exigencias centrales de los pobladores de Atasta, Nuevo Progreso y San Antonio Cárdenas.
El acto se llevó a cabo la tarde del jueves 17 de julio con la presencia de altos funcionarios de la CFE, entre ellos Héctor Aguilar Valenzuela, gerente divisional de Distribución; Guillermo Peredo Hernández, superintendente de la zona Carmen; y Juan Carlos Verdugo Chávez, subgerente de Distribución. Todos ellos acudieron como representantes de la dirección general del organismo, reafirmando el compromiso institucional con la ejecución del proyecto.
La obra contempla una inversión superior a los 120 millones de pesos e incluirá la construcción de la subestación, la adecuación de la red eléctrica existente, la preparación del terreno —ya donado por la comunidad— y la instalación de una barda perimetral. Las primeras labores, como el trazo del perímetro y trabajos preliminares, ya han comenzado, pero los vecinos exigen que se aceleren los trabajos ante las fallas constantes en el servicio eléctrico que han padecido por años.
La comunidad ha expresado durante largo tiempo su hartazgo ante los apagones y la inestabilidad en el suministro de energía eléctrica, problemas que afectan no solo el confort doméstico, sino también actividades comerciales, educativas y de salud. El enojo se intensificó desde agosto de 2023, cuando autoridades prometieron públicamente el arranque de la obra sin que hubiera avances visibles. Desde entonces, el reclamo ciudadano creció hasta desembocar en un cierre total de la carretera, lo que afectó seriamente la movilidad en la región y tuvo repercusiones económicas.
El acuerdo firmado por la gobernadora no solo representa un paso administrativo, sino también un gesto político ante el nivel de presión que los pobladores ejercieron. La presencia directa de Layda Sansores fue una de las condiciones impuestas por los manifestantes para levantar el bloqueo, después de que no aceptaran diálogos con funcionarios de menor nivel ni intermediarios estatales.
Pese a la formalización del acuerdo, en redes sociales no han faltado las críticas. Algunos usuarios manifestaron su desconfianza, asegurando que el convenio solo fue firmado por la presión pública y temen que nuevamente se retrase su ejecución. Otros apuntaron que los compromisos deben traducirse en resultados visibles lo antes posible, y que cualquier nuevo incumplimiento provocaría una reactivación del cierre carretero.
Por ahora, el ambiente en Atasta es de expectativa y vigilancia. Los habitantes se mantienen atentos al inicio real de la obra, dejando claro que solo la maquinaria trabajando en el terreno y el avance físico tangible de la subestación serán suficientes para recuperar la confianza.
De concretarse en tiempo y forma, la nueva subestación beneficiará no solo a las comunidades directamente involucradas en la protesta, sino a toda la región sur de Ciudad del Carmen, permitiendo una distribución más estable y eficiente de energía eléctrica. Para muchas familias, representa la posibilidad de dejar atrás años de apagones, fluctuaciones y promesas incumplidas.
Con la firma de este acuerdo, la administración estatal asume un compromiso clave en materia de infraestructura energética y responde, aunque tardíamente, a una demanda legítima de una población que ha aprendido a alzar la voz y exigir lo que por derecho le corresponde: un servicio eléctrico digno, seguro y constante.


