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LeBron James: El declive estadístico que marca su temporada 23 en la NBA

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En el marco de su histórica temporada número 23 en la NBA, LeBron James está atravesando una transformación notable que ha sido respaldada por un análisis estadístico detallado. A pocos días de cumplir 41 años, el máximo anotador en la historia de la liga ha visto reducirse su participación ofensiva, su eficiencia en el tiro y su protagonismo dentro de Los Angeles Lakers, en un contexto donde el equipo intenta mantenerse competitivo en la dura Conferencia Oeste.

Según Zach Kram, analista de ESPN, “la versión de James de la temporada 2025-26 también es diferente a cualquier otra versión anterior de sí mismo”. Esta afirmación se ve reflejada en múltiples métricas que muestran una caída significativa en su rendimiento ofensivo.

James comenzó la temporada ausente por primera vez en su carrera debido a una dolencia ciática y, tras perderse los primeros 14 partidos, ha mostrado una marcada irregularidad. Promedia 17.6 puntos por partido, lo que representa una caída de 6.8 puntos respecto a la temporada pasada. Esta es la mayor disminución entre los 47 jugadores que promediaron al menos 20 puntos en la temporada anterior.

Además, su histórica racha de consistencia anotadora llegó a su fin. En un reciente encuentro, James anotó solo ocho puntos, cortando una serie de 1,297 partidos consecutivos con al menos 10 puntos en temporada regular. Este descenso en producción se atribuye a una combinación de menor volumen de tiros y una eficiencia inferior, ya que por primera vez desde que existen los registros de seguimiento (temporada 2013-14), no supera el porcentaje esperado de tiros efectivos, según GeniusIQ.

El cambio también es evidente en su estilo de juego. James ha reducido drásticamente su tasa de uso del balón, que ahora se sitúa en 24.2%, muy por debajo del mínimo de 28% que mantuvo durante dos décadas. En estadísticas avanzadas:

  • Toca el balón 4.32 minutos por cada 100 posesiones (su mínimo anterior era 7.23).
  • Realiza 8.0 penetraciones por cada 100 posesiones (frente a 14.5 el año pasado).
  • Ejecuta solo 7.1 jugadas de aislamiento (antes 11.4).
  • Recibe 10.7 picks por cada 100 posesiones, un 59% menos que la temporada anterior.

Estas cifras revelan que James ya no es el eje ofensivo central del equipo. “Simplemente no está recibiendo tantas oportunidades, sino que elige sus momentos con más cuidado que nunca”, sostiene Kram.

Pese a esta baja, aún conserva una alta eficiencia en momentos puntuales. Se encuentra en el percentil 83 en jugadas uno contra uno y en el 92 en jugadas de pick and roll. No obstante, la tendencia indica que este nuevo estilo podría ser permanente.

En cuanto a su futuro inmediato, existe moderado optimismo sobre una posible recuperación. Aunque su porcentaje de tiro real actual es de 53.9% —el más bajo desde su temporada de novato—, James ha superado caídas similares en el pasado, logrando cerrar temporadas con buen rendimiento. A ello se suma que sus estadísticas corporales no muestran señales de deterioro muscular grave, lo cual sugiere que su bajón en tiros libres (62%) y triples (29%) podría revertirse.

Sin embargo, incluso si su producción mejora, los Lakers enfrentan un problema más amplio: la falta de química entre su trío estelar. En los 132 minutos que LeBron James, Luka Doncic y Austin Reaves han compartido cancha esta temporada, los Lakers han sido superados por 10 puntos. El trío tiene un balance acumulado de -32 en 695 minutos juntos y una calificación neta negativa de -2.2, según Cleaning the Glass.

En palabras de Kram, “James, Doncic y Reaves son menos que la suma de sus partes”. La defensa, especialmente, ha sido deficiente cuando comparten cancha, y la ofensiva, aunque sólida (118.3), no ha alcanzado niveles de élite. En contraste, la dupla Doncic-Reaves, sin James, ha logrado una calificación neta de +15.3.

El entrenador JJ Redick ha reflejado esta nueva dinámica en su rotación. En siete partidos en los que los tres han coincidido, James no ha jugado ni un solo minuto sin la compañía de Doncic o Reaves. Esta estrategia sugiere un nuevo posicionamiento dentro de la jerarquía ofensiva del equipo, con James asumiendo un rol más secundario para conservar energías y dosificar esfuerzos.

Así, la narrativa sobre LeBron James en 2025 se transforma. Ya no se trata de si puede seguir jugando, sino de cómo se adapta a una nueva etapa en la que la experiencia y la inteligencia táctica reemplazan a la dominancia física. El tiempo, al parecer, finalmente ha comenzado a alcanzarlo. Y con él, los Lakers deberán encontrar nuevas fórmulas si quieren mantenerse entre los contendientes al título.

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