Por: Cristina Padín.
Era sorda. Recordaba perfectamente bellos sonidos: el del mar.. el de la gaita gallega, el de la Semana Santa, el de la lluvia cayendo con furia. La enfermedad le enseñó más fuerza y le produjo sordera.
Aquella tarde cálida y dorada agradecía la lengua de signos. Las lenguas lo abren todo y son cultura. La de signos es una maravilla.
Enseñaban a los pequeños a decir cosas hermosas: gracias, ole, amor, verdad..
Llegaba el verano. Irían al San Juan gallego y degustaría las sardinas, qué sabor! A a Rapa das Bestas después. Luego a los toros a Pamplona, apreciaba lances y faenas y tacto de los capotes.
El aroma a limón y a calor, el agua fría y una copa de vino, sentir el frío en los pies tras descalzarse, ver una película, leer. Placeres! La lengua de signos era otro gran placer: permitía la comunicación. Era todo!
Dedicado a la Lengua de Signos
A las lenguas: tesoro y cultura
A Albriux
A la gaita gallega
A San Juan
Al toreo
A las tradiciones
A mi querido Luis
A las personas fuertes
A mi amiga Ana
A mi amigo Carlos
A la verdad


