Un nuevo grupo de migrantes venezolanos fue deportado desde Estados Unidos y arribó este miércoles al país, en medio de crecientes tensiones diplomáticas entre Caracas y Washington. Según informó el Ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz de Venezuela, se trata de 279 ciudadanos, incluidos 14 menores de edad, que fueron trasladados en un vuelo proveniente del estado de Texas.
La aeronave aterrizó en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, cercano a la capital venezolana, y los repatriados fueron recibidos por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y la Policía Nacional Bolivariana (PNB).
De acuerdo con los datos oficiales, entre los deportados se contabilizaron 218 hombres, 47 mujeres, tres adolescentes, tres niños y ocho niñas. Tras su llegada, los migrantes pasaron por un “túnel migratorio”, donde fueron entrevistados individualmente “para evaluar su situación”, según explicó el ministerio en su cuenta oficial de Instagram. Luego, se les brindó atención médica por parte de instituciones del Estado, y fueron trasladados a sus lugares de residencia con apoyo de organismos de seguridad.
El vuelo se enmarca en la reactivación del programa gubernamental de retorno voluntario, que desde febrero de este año ha facilitado el regreso de casi 15.000 venezolanos desde territorio estadounidense, según cifras del Ministerio del Interior y Justicia.
El programa fue reanudado tras un acuerdo bilateral firmado en enero de 2025 entre Venezuela y Estados Unidos, pese a que ambos países no mantienen relaciones diplomáticas desde 2019. En virtud de este acuerdo, se han realizado varios vuelos de repatriación en los últimos meses.
Este último vuelo coincide con un periodo de renovada fricción entre ambos gobiernos, tras la llegada al Caribe del portaviones USS Gerald Ford como parte de un despliegue militar iniciado por Washington en agosto. Según la Casa Blanca, la operación tiene como objetivo frenar el narcotráfico en la región. Las fuerzas estadounidenses han destruido hasta ahora 20 embarcaciones presuntamente utilizadas para transportar drogas en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de al menos 76 muertos.
En respuesta, el Gobierno venezolano ha rechazado las acusaciones de estar vinculado con cárteles de droga, señalando que “el verdadero propósito del despliegue militar es impulsar un cambio de régimen en el país”.
CNN indicó que ha solicitado comentarios al Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. (DHS) respecto a este vuelo de deportación, aunque hasta el momento no ha habido respuesta oficial.
Este proceso de repatriación continúa generando atención tanto por su magnitud como por su contexto geopolítico, mientras miles de venezolanos aún permanecen en territorio estadounidense a la espera de definiciones sobre su estatus migratorio.


