Por: Cristina Padín.
De más pequeño le contaron de Paco Ojeda.. y muchas cosas bonitas! Papá era admirador de ese gran torero, también amante de la hermosa localidad de Sanlúcar… y le relataba faenas de alma, lances de pureza, tardes de historia..
Aquella mañana el profesor dedicò la jornada a conseguir que escribieran textos sobre alguien especial! Él, ya tenía diez años, compuso unos versos para el matador, arte y esencia en unas muñecas prodigiosas, seda en el sentir taurino!
Después redactò un cuento para su abuela. La quería tanto! Era ojedista, ordoñista, hija de músico, noble, única, ojos de agua de lago, tan alegre, viva! Cumplía años el domingo y aquel sería uno de sus obsequios… algo distinto!
Y al acabar las clases regresò a casa feliz y contento, caminando por la playa. Octubre se deslizaba dorado y caluroso, sin velocidad, con serenidad, bello! Era viernes… era todo de color oro, arena, albero, sueños… era vida!
Dedicado a mi muy querida abuela, de cumple este domingo, ole
Dedicado a Paco Ojeda, de cumpleaños hoy
Dedicado a los ojedistas
Dedicado al mes de octubre
Dedicado a mi querido Luis
Y a cada persona que sabe apreciar las cosas que viven en el alma


