Un cuarto de las emisiones a la atmósfera de CO2 acaban siendo absorbidas por los océanos. Esto está provocando un aumento en la acidificación de las aguas, lo que a su vez hace descender los niveles de pH y debilita a las estructuras de carbonato de calcio que forman el esqueleto de los corales. Estas estructuras vivas propias de los trópicos, que son la piedra angular de unos ecosistemas complejos, diversos y de una belleza deslumbrante, están por tanto en peligro en todas las partes del mundo. Aquí y allá los científicos portan malas noticias cuando se sumergen en arrecifes que antaño florecían de vida y color, y que hoy muestran montañas de corales blanqueados por la muerte y abandonados por sus moradores.
El aumento en la tempraturas de las aguas y la contaminación provocada por las actividades humanas, tales como el turismo, la pesca y la navegación comercial, ponen la guinda al cúmulo de malas noticias que asolan a estas sensibles criaturas, a las que algunos científicos describen como un compendio de animal, vegetal y mineral.
La doctora Randi Rotjan, líder de una expedición a las Islas Fénix, situadas en algún lugar entre Hawaii y Fiji, lo explica en un reciente artículo publicado en New York Times:
“Los corales son animales, vegetales y minerales, entrelazados. La parte mineral, del tamaño de un puño, es beige con parches blanquecinos y recuerda a una pequeña piedra llena de agujeros. En un pequeño vaso de líquido, la doctora señala la parte animal: unas pequeñas perlas unidas por tejido conectivo. Estas perlas vivientes, actúan como bocas, bebiendo los nutrientes y fabricando el carbonato de calcio con el que construye su hogar protector. Finalmente, el animal comparte esta estructura en simbiosis con algas que fotosintetizan la luz solar para producir alimentos para él”.
Bien, pues volviendo al tema de la mortandad en los corales observada a nivel global, la expedición liderada por la doctora Rotjan nos trae noticias esperanzadoras desde las Islas Fénix. En 2003, los castillos de coral presentes en el centro de la mayor de las islas que forman el archipiélago fueron declarados muertos. Posteriores inmersiones en 2009 y 2012 no encontraron demasiadas mejorías en el estado de los corales. Sin embargo, en 2015, un equipo de biólogos marinos descubrió con alegría que los castillos de coral de genus Acropora, volvían a rebosar de vida (véase foto de apertura). La expedición de este año ha confirmado el efecto rebote, los corales lucen tonos verde y púrpura, señal inequívoca de vida.
¿Por qué ha sucedido? De momento solo pueden especular, pero esta resurrección despierta una gota de optimismo. Pese a desconocer el secreto de esta especie de milagro observado en las Islas Fénix, los biólogos se afanan en estudiar lo que allí observan con la esperanza de poder aplicar lo aprendido en otros lugares. Bien podría tratarse de algo inherente a este remoto lugar, apenas habitado por unas pocas docenas de nativos de la nación Kiribati.
Las ocho islas que forman el atolón están catalogadas como patrimonio mundial de la humanidad por su belleza y abundancia de vida salvaje: tortugas, criaderos de peces, tiburones de aguas profundas y sus 200 especies de coral. El gobierno decidió en 2008crear un área protegida de 400.000 km2. Las navieras comerciales deben esquivar este rincón en sus rutas, y la pesca se prohibió el año pasado.
¿Es esta la razón del renacimiento del coral en la zona? Los científicos sospechan que si, de hecho este fenómeno podría observarse también en las zonas coralinas de las aguas de Somalia, donde los ataques de los piratas han hecho que los grandes buques eviten la zona. Sin embargo, tal vez la resurreción en las Islas Fénix pueda deberse a otras causas, como que las algas que viven en simbiosis con el coral hayan evolucionadopara aceptar aguas más calientes, o que las especies de coral más duras estén sustituyendo a las otras.
Aún no tenemos respuestas, pero sin duda este pequeño atolón en medio del Pacífico ha encendido una pequeña luz de esperanza en medio de un oscuro y desolador panorama. Esperemos, que como dice el doctor Malcom en la famosa película Parque Jurásico: la vida se abra camino.


