Cuatro estudiantes fueron detenidos en abril por publicar un video en el que denunciaban la intimidación del personal educativo para disuadir a los alumnos a unirse a una protesta de Alexei Navalny. Además, sustituyeron a los decanos de unos 20 establecimientos de enseñanza superior
Mientras el político opositor ruso Alexei Navalny era trasladado a la cárcel en enero, cuatro redactores de “Doxa”, una revista online escrita por estudiantes universitarios de la Escuela Superior de Economía de Moscú, publicaron un video en YouTube en el que denunciaban la intimidación del personal de las escuelas y universidades para disuadir a los jóvenes a unirse a una protesta contra el maltrato hacia el enemigo del Kremlin.
Los cuatro hicieron un llamamiento a las universidades rusas. “Expulsar a los estudiantes por participar en una acción pacífica es ilegal. Lo único que se consigue es destruir la ciencia y la educación en Rusia”, dijo Armen Aramyan, uno de los estudiantes, según el medio The Economist. A su vez, animaron a sus compañeros a que “no tengan miedo”. “Es nuestro legítimo derecho a expresar la protesta por cualquier medio pacífico. El Estado ha declarado la guerra a la juventud, pero la juventud somos nosotros y sin duda prevaleceremos”, señaló otro estudiante.
El 14 de abril, la fiscalía rusa detuvo a Aramyan y a los otros tres redactores de “Doxa”, acusados de “animar a los menores a participar en acciones ilegales”. El video que habían publicado ya fue eliminado de Internet y los cuatro estudiantes se encuentran bajo arresto domiciliario.
Al igual que los estudiantes, la oposición rusa también es víctima de la persecución del Kremlin. A distintos políticos se les prohibió aparecer en público, otros fueron expulsados del país o detenidos. Los pocos medios de comunicación independientes que quedan han sido censurados por ser considerados “indeseables” o estigmatizados como “agentes extranjeros”.
En el plano educativo, el Kremlin intenta controlar las escuelas y universidades de forma más sistemática. En los últimos nueve meses fueron sustituidos los decanos de unas 20 universidades e institutos de toda Rusia, según The Economist. En julio pasado, Moscú “aceptó” la renuncia de Yaroslav Kuzminov, director de la Escuela Superior de Economía, más conocida como HSE, la primera y más exitosa universidad post soviética del país.
En sus redes sociales, Kuzminov explicó que se alejaba para concentrarse en su trabajo como economista. Sin embargo, pocos creen que esa haya sido la verdadera razón. “Nunca se habría ido por voluntad propia. Ha sido una decisión del Kremlin”, dijo el analista político Kirill Rogov, según The Economist.


