Érase una vez un muñeco de trapo que vivía en una habitaciòn decorada en azul y vainilla con vistas a la Alameda… Cuentan leyendas que un día al muñeco le concedieron el privilegio de vivir como si tuviera corazòn…
Saliò a la calle… qué mañana tan hermosa.. y qué aroma a azahar, y qué taconeos de arte y clase… y un volante blanco besando el suelo con tanta elegancia… y carteles taurinos en cada rincòn, y copas de vino…
…chocando una con otra y aquella con la de más allá para el brindis de la amistad.. Y el muñeco tuvo la ocasiòn de escuchar los sones de un piano aterciopelando las estancias.. y también saboreò un melocotòn…
Y todo le gustò! Le maravillò encontrar libros de flamenco y toros en una librería, le encantò el color de las hojas secas de otoño… Pero lo que le enamorò la piel fue la mirada. Mirò a los ojos de una persona… y pudo ver la bondad…
Y supo el muñeco de trapo que aquel que mira con verdad y bondad mira con el alma… y eso le emocionò muchísimo… y siguiò su paseo de sensaciones… quería acercarse a una iglesia, y susurrar en voz baja una oraciòn…
Dedicado a las personas que miran con los ojos del corazòn
A mi genio
A Arantxa y Carlos, más bondad dentro no es posible tener
Al Pele, por el alma
A Carlos y Luis Carrasco
A Juli, por todo


