Por: Cristina Padín.
Manuela cumplía once años.. once años es muy bonito.. los cumplía futbolera y feliz.. vestida con las prendas del fútbol, princesa con atuendo deportivo (que las princesas pueden ir de rosa y vivir en un castillo, pero también pueden hacer otras cosas…) Como regalo Dios le había entregado ya belleza y bondad, inteligencia y carisma.. Y también se llevó el alma flamenca de madre y abuela y también el nombre, y la nobleza del abuelo y la valentía de los tíos… y su fuerza..
…pero recibía Manuela aquel día regalos de los que se abren, llegan en cajas con papeles de colores, y ponía música para festejar su fiestecita. Amigos y familia.. y gominolas y tartas de fresa. Y algún secreto pre-adolescente. Mientras un noviembre aún niño teñía la ciudad de ocre, festejaba a Carlos, besaba a María y veneraba a santa Ángela. Porque lo que es bueno y sincero merece veneración… Y Manuela sonreía.. y la sonrisa era alegre y pura. Que es lo mejor!
Y al otro lado del mar Talavante iba a torear..
A Manuela, felices 11
A toda la familia, sois excelentes
A mi mago, mucha suerte hoy..
Al toreo
A María
A Carlos
A santa Ángela: la hermosura de la generosidad
A los inicios de noviembre (pero qué bello es abril)
A la bondad
A Luis
A la valentía y a los valientes


