Las últimas dos décadas en Burundi, un pequeño país en la región de los Grandes Lagos en el África Oriental, han estado marcadas por el rencor, el odio y la muertesalvo algunos escasos momentos de paz. Una sangrienta guerra civil, entre 1993 y 2005 que enfrentó a los hutus y a los tutsis (de una forma muy similar a la de la vecina Ruanda) se saldó con la muerte de más de 300.000 personas en un país en el que la población total apenas supera los 10 millones.
Afortunadamente, en situaciones de crisis, siempre hay personas que son capaces de darlo mejor de sí mismas sin esperar nada a cambio, solo con el objetivo de hacerle la vida más fácil a los de alrededor. Una de ellas es una mujer extraordinaria, Marguerite Barankitse, que acaba de recibir un premio por sus esfuerzos en el conflicto, tal y como cuenta CNN.
Barankitse arriesgó su propia vida para salvar a aproximadamente 30.000 niños de la persecución. Todo empezó en 1993, cuando vio que 72 de sus vecinos hutus (ella es tutsi) eran ejecutados a sangre fría. En lugar de unirse al fervor y potenciar las diferencias entre unos y otros, Marguerite apostó por los elementos de unión.
Conmocionada por los asesinatos, comenzó un proyecto en una diócesis católica en el que cuidaba y daba refugio a niños hutus y tutsis siendo todos tratados de la misma manera. Solo transmitiendo valores como el respeto y la tolerancia era posible la convivencia pacífica en el país, algo que ella aplicó desde el primer momento.
Pero los esfuerzos de esta valiente mujer no se detuvieron aquí, ya que en 2008 (con el conflicto aparentemente terminado, aunque la amenaza de una nueva guerra sigue presente hoy en día) abrió un hospital que ya ha tratado a más de 80.000 pacientes. Ahora, a sus 59 años, está en Ruanda, ayudando a los refugiados que huyen de Burundi y se asientan en campamentos en la frontera.
Por toda esta brillante trayectoria, acaba de recibir el premio Aurora, que celebra su primera edición y que reconoce a individuos excepcionales que han defendido la vida humana frente a la adversidad, arriesgando la libertad e incluso su vida.
La ceremonia tuvo lugar en Armenia y el actor George Clooney fue el encargado de hacer de maestro de ceremonias.
“Nuestros valores son valores humanos. Cuando tienes compasión, dignidad y amor, nada puede asustarte, nada te puede parar. Nada puede parar al amor, ni los ejércitos, ni el odio, ni la persecución, ni el hambre. Nada”, dijo en su discurso.
El galardón es de 1 millón de dólares que Barankitse ya sabe cómo va a utilizar. Los va a donar a una organización benéfica que trabaja en enviar a niños a las escuelas y ayudar a la gente joven que ha sufrido heridas en la guerra. Además, también recibió 100.000 dólares adicionales.


