Orlando ha vivido dos jornadas trágicas. No habían terminado de llorar la muerte de la cantante Christina Grimmie, asesinada mientras firmaba autógrafos a sus fans, cuando un nuevo ataque ha vuelto a golpear a los habitantes de esta ciudad norteamericana.
an sólo seis kilómetros separan el teatro donde la joven artista ofreció su último concierto del club nocturno Pulse, un local frecuentado por homosexuales, en el que al menos 50 personas perdieron la vida y 53 resultaron heridas en un tiroteo ocurrido en el interior de esta sala de fiestas. Muchos de los heridos continúan “en estado crítico”, según los servicios de emergencias.
El tirador, que murió en el intercambio de disparos con la Policía, llevaba una pistola y un arma tipo rifle, según detalló el jefe de policía de Orlando, John Mina. También añadió que el tirador portaba “un dispositivo”, aunque no ha precisado las características. Agentes del FBI y de otras unidades están limpiando los alrededores del Pulse en busca de otros dispositivos.