Por: Cristina Padín.
La primavera iba dejando margaritas entre la hierba, margaritas blancas como versaría Machado, y beso en los hombros desnudos bronceados por el sol. Mayo era un romance, era la sombra y el sol, una merienda a las nueve y media, el tacón y el vestido blanco. Mayo era un suspiro de placer, una copa de vino blanco, mil sensaciones taurinas en varias tardes de toros, un libro, la Feria del Libro…
Mayo era rosa, y de color pastel, y azul, tan azul como el mar que rodea islas que esconden secretos, mayo era lila y oro y plata, un capítulo lleno de exclamaciones y de puntos suspensivos, una falda roja, un abrazo, un sueño de Puerta Grande, tres o trescientas aventuras, la música.. el Día de la más grande (la madre).. un concierto de Tanxugueiras.. mayo era Talavante, era un vals. Era la valentía.. eras tú!
Mayo ya no estaba.. se estaba despidiendo.. ya casi era el anhelo de otro mayo..
Dedicado a uno de los meses que más me gustan: mayo
A la música
A mi madre y a las madres
A Tanxugueiras
A mi querido Talavante
Al toreo
A ti..
A la valentía
A mi amiga Ana
A mi querido Luis y a su familia. Por este mayo
A los besos
A la memoria de Antonio Machado
A los versos


