El gobierno de México calificó como una medida injusta la decisión del Departamento de Comercio de los Estados Unidos de imponer un arancel del 17.09 % a las importaciones de jitomate fresco mexicano. Esta decisión surge tras la finalización del Acuerdo de Suspensión de Investigación Antidumping firmado en 2019, lo que representa un golpe significativo para el sector agrícola nacional.
Julio Berdegué, titular de la Secretaría de Agricultura, advirtió que sustituir al jitomate mexicano en el mercado estadounidense no es viable, debido a la magnitud de su participación y a la calidad del producto nacional. México abastece casi el 70 % del consumo de jitomate en Estados Unidos, y el comercio anual de esta hortaliza representa más de 2 mil 800 millones de dólares. Para las autoridades mexicanas, esta carga impositiva afectará tanto a los productores de estados como Sinaloa, Sonora, Michoacán y Jalisco, como a los consumidores norteamericanos, quienes se verán impactados por un alza en los precios.
Ante esta situación, las secretarías de Economía y Agricultura anunciaron un plan de acción que contempla el respaldo a los productores mexicanos, el impulso de negociaciones bilaterales para intentar revertir la medida y la apertura de nuevos mercados internacionales que reduzcan la dependencia hacia Estados Unidos. El objetivo es mantener la competitividad del jitomate mexicano, la cual, aseguran, se basa en eficiencia y calidad, no en prácticas desleales.
Del lado estadounidense, el argumento es la necesidad de proteger a sus agricultores, alegando que el jitomate mexicano se estaba vendiendo a precios injustamente bajos. Sin embargo, esta postura ha sido criticada desde distintos sectores, que consideran que la medida es una reacción proteccionista que podría traer consecuencias económicas negativas para ambos países.
En México, el gobierno reafirmó su compromiso con el campo nacional. Se están explorando mecanismos de protección económica para los productores afectados, así como herramientas legales dentro del marco del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. Además, se mantendrá un diálogo abierto con las autoridades estadounidenses para buscar condiciones comerciales justas y evitar que decisiones unilaterales afecten a sectores estratégicos para ambas economías.
La medida ha generado incertidumbre en el ámbito comercial y agroalimentario, y su impacto podría sentirse tanto en las zonas productoras de México como en la cadena de consumo de Estados Unidos. En los próximos días se esperan nuevos posicionamientos oficiales y acciones diplomáticas, mientras el país busca defender su producto insignia y asegurar la estabilidad de miles de empleos que dependen de esta exportación.


