En una declaración formulada en su conferencia matutina, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, aseguró que el gobierno mexicano realiza gestiones diplomáticas con Estados Unidos para posibilitar la reanudación de la venta de petróleo a Cuba, actividad suspendida ante la amenaza de aranceles adicionales impuestos por la administración del presidente estadounidense Donald Trump a cualquier país que comercie combustible con la isla caribeña, posición que consideró injusta por sus efectos sobre la población cubana y contraria a los principios de solidaridad entre naciones. Señaló que más allá de las diferencias en torno al modelo de gobierno cubano, ningún pueblo debe verse “ahorcado” por sanciones económicas que, a su juicio, agravan la situación de escasez energética en la isla, y subrayó que México seguirá promoviendo soluciones pacíficas en el marco de la autodeterminación de los pueblos, buscando proteger tanto los intereses nacionales como el derecho de otros países a acceder al combustible necesario para su desarrollo.
Sheinbaum Pardo confirmó que la exportación de crudo a Cuba continúa suspendida por el momento como medida para salvaguardar la economía mexicana, aunque insistió en que las conversaciones con Estados Unidos buscan encontrar un mecanismo que permita superar las restricciones actuales sin afectar las relaciones comerciales y evitando repercusiones negativas en la sociedad cubana. Reiteró que México está dispuesto a fungir como interlocutor mediador entre las partes, con base en su tradición diplomática que privilegia la negociación y la cooperación, y enfatizó que la postura del gobierno federal es la de abogar por el bienestar de los pueblos, defendiendo el acceso a recursos esenciales frente a sanciones que, según dijo, no solo castigan gobiernos sino también a la población civil que depende de ellos.
Frente a críticas de la oposición sobre los posibles efectos económicos de esta política hacia Cuba y su impacto en acuerdos multilaterales como el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, la mandataria cuestionó posturas que calificó de pesimistas y convocó a construir una respuesta conjunta que promueva la solidaridad histórica entre México y otros pueblos de América Latina y el Caribe. Subrayó que la política exterior mexicana mantiene como principio fundamental la autodeterminación de las naciones y la búsqueda de soluciones diplomáticas ante crisis que involucran sanciones unilaterales, insistiendo en que se debe privilegiar el diálogo sobre medidas coercitivas, con el propósito de mitigar el sufrimiento de las poblaciones afectadas y atender tanto los desafíos económicos como las obligaciones internacionales.
La discusión sobre el comercio de petróleo con Cuba se da en un contexto internacional marcado por tensiones entre Washington y La Habana, en medio de presiones para que terceros países limiten sus relaciones energéticas con la isla. La postura expresada por Sheinbaum Pardo busca equilibrar los intereses estratégicos y económicos de México con una visión de política exterior que privilegia la cooperación regional y el respeto a la soberanía de los estados, en un momento en que las sanciones de Estados Unidos han generado debates sobre sus efectos humanitarios y geopolíticos en la región.


