Por Tomas Zapata Bosch
Hay momentos en la historia en los que la humanidad decide no quedarse donde está. La misión Programa Artemis no es solo un proyecto espacial: es una declaración de ambición. Volver a la Luna no es nostalgia, es estrategia. Es futuro.
Después de más de medio siglo del histórico Apollo 11 Moon Landing, la NASA ha decidido regresar, pero esta vez con una visión distinta: quedarse, construir, aprender… y prepararse para lo que sigue: Marte.
Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con Campeche? Más de lo que parece. Porque mientras en el espacio se habla de nuevas fronteras, aquí en Campeche seguimos enfrentando el dilema de siempre: ¿nos quedamos viendo pasar el desarrollo o decidimos ser parte de él?
Artemis representa algo más profundo que cohetes y astronautas. Representa inversión en ciencia, en educación, en tecnología. Representa países que entienden que el futuro no se improvisa, se construye. Y ahí es donde Campeche tiene una oportunidad —y también una responsabilidad— que no puede ignorar.
Un estado con historia milenaria, con una riqueza cultural que asombra al mundo, pero que hoy necesita mirar hacia adelante con la misma determinación con la que los antiguos mayas miraban al cielo. Porque no olvidemos algo: esta tierra fue cuna de una de las civilizaciones más avanzadas en astronomía.
Hoy, mientras Artemis planea establecer presencia humana sostenida en la Luna, Campeche podría preguntarse algo mucho más terrenal pero igual de urgente: ¿dónde estamos nosotros en la carrera del conocimiento? Invertir en educación científica, apostar por la innovación, generar condiciones para que los jóvenes no tengan que irse para desarrollar su talento. Esa es nuestra “misión Artemis”.
Porque el verdadero viaje para los Campechanos, no es a la Luna. Es salir del rezago. Mientras allá arriba se planean bases lunares, aquí abajo aún hay comunidades sin acceso pleno a tecnología, a conectividad, hay miles de jovenes que salen egresados profesionalmente con altos estandares de excelencia de los centros educativos, solo para trabajar en un oxxo o migrar a otros lares. Esa brecha no se va a cerrar sola. Se cierra con visión, con decisión y con liderazgo.
Artemis nos recuerda algo incómodo pero necesario: el mundo avanza, con o sin nosotros.
No es cosa de ahora, es cosa de siempre, desde que Pablo Garcia, Juan Carbo y Tomas Aznar fundaron el estado y luego sus diferencias politicas y personales los llevaros a distanciarse y cometer el filicidio permanenbte en que hemos vivido desde tiempos inmemoriables. Bien lo escribio en 1909 Gustavo Martinez Alomia en su libro “Causas de la decadencia del Estado de Campeche”: Esos pleitos entre los politicos de morena, el pri, el pan, moci etc que ve usted todos los días, no son cosa nueva, representan la lucha por el poder en si mismo. Los capitulos sexto y septimo de ese libro, son hoy una lacerante realidad de lo que pasa hoy en Campeche. Lealo por favor y estoy seguro de que le va a abrir los ojos y le va usted a poner nombre y apellido a todos y cada uno de los problemas que ahí se exponen.
Campeche privilegia la lucha politica fraticida por encima de la construccion, la creatividad y sobre todo la productividad. ¿podemos cambiar? A veces pienso que si es posible, pero veo las redes sociales y mi desencanto es extremo.
Y entonces la pregunta es directa, sin rodeos, al estilo de este servidor: ¿Campeche va a seguir mirando al cielo… o va a empezar a construir su propio futuro?


