Este miércoles, miles de jubilados, sindicalistas y miembros de organizaciones sociales se congregaron pacíficamente frente al Congreso Nacional en Buenos Aires para manifestarse contra las políticas de pensiones implementadas por el presidente Javier Milei. La movilización, organizada por sindicatos estatales, movimientos sociales y partidos de extrema izquierda, se desarrolló sin incidentes violentos, en contraste con la protesta de la semana anterior que culminó en enfrentamientos y detenciones.
El gobierno, encabezado por el presidente Milei y la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, desplegó un operativo preventivo en la ciudad para evitar desórdenes. Desde temprano, se emitieron advertencias en estaciones de tren que rezaban: “Protesta no es violencia. La policía va a reprimir cualquier atentado contra la República”. Además, se establecieron controles alrededor del Congreso para garantizar el orden durante la manifestación.
Mientras tanto, en el interior del Congreso, la Cámara de Diputados aprobó un decreto que autoriza al gobierno a negociar un nuevo acuerdo financiero con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La medida busca estabilizar los mercados y avanzar en la liberación del mercado de capitales, en medio de una deuda de 44.000 millones de dólares con el organismo internacional.
La manifestación de hoy refleja el descontento de diversos sectores de la sociedad argentina frente a las políticas económicas actuales. Los participantes exigieron mejoras en las condiciones de vida y laborales, así como una revisión de las reformas que consideran perjudiciales para los más vulnerables.