La NASA presentó un ambicioso programa espacial con una inversión estimada de 20 mil millones de dólares para acelerar el regreso de astronautas a la Luna en 2028, establecer una presencia humana sostenida y construir una base permanente en la superficie lunar en los próximos años, según informó Deutsche Welle.
El plan, anunciado el 24 de marzo de 2026, forma parte de una reconfiguración del programa Artemis, considerado el proyecto más relevante de exploración espacial estadounidense desde la era del programa Apolo. La estrategia contempla no solo retomar las misiones tripuladas, suspendidas desde hace más de medio siglo, sino transformar la Luna en un punto de operaciones continuo para futuras misiones científicas y eventualmente para la exploración de Marte.
De acuerdo con el administrador de la NASA, Jared Isaacman, el objetivo es lograr lo que calificó como “casi imposible”: llevar nuevamente astronautas a la superficie lunar antes de que concluya el actual mandato presidencial en Estados Unidos, al tiempo que se sientan las bases para una infraestructura permanente. El proyecto incluye una estrategia por fases que permitirá desplegar equipos, módulos habitacionales y sistemas logísticos en la superficie lunar, con apoyo de empresas privadas como SpaceX y Blue Origin, así como socios internacionales.
Uno de los elementos centrales del programa es aumentar la frecuencia de las misiones tripuladas. La NASA prevé realizar alunizajes cada seis meses una vez alcanzada la fase operativa, lo que permitiría consolidar una presencia constante en el satélite natural de la Tierra antes de 2030.
Como parte de esta reorientación estratégica, la agencia decidió pausar el desarrollo de la estación orbital lunar Gateway, un proyecto que había sido concebido como punto intermedio en la exploración del satélite. En su lugar, se dará prioridad a la construcción de infraestructura directamente en la superficie lunar, con el objetivo de facilitar operaciones sostenidas y reducir la dependencia de estaciones en órbita.
Previo al regreso a la Luna, el programa contempla la misión Artemis II, que enviará a cuatro astronautas en una trayectoria alrededor del satélite como paso preparatorio para los futuros alunizajes. Este vuelo marcará el retorno de misiones tripuladas al entorno lunar por primera vez desde 1972, cuando concluyó el programa Apolo.
El plan también responde a un contexto de creciente competencia internacional en la exploración espacial, particularmente frente a los avances de China, que busca desarrollar su propia capacidad para enviar humanos a la Luna en la próxima década. En este escenario, la NASA busca asegurar el liderazgo de Estados Unidos mediante una presencia sostenida y capacidades operativas en la superficie lunar.
La agencia ha señalado que este proyecto representa un cambio de enfoque, al pasar de misiones simbólicas a una estrategia de ocupación prolongada del espacio lunar. Con ello, se pretende utilizar recursos disponibles en el satélite, como el hielo en los polos, para sostener la vida humana y generar combustible, elementos clave para futuras misiones de larga duración hacia Marte.
El desarrollo del programa se realizará a lo largo de los próximos siete años, con la meta de iniciar la construcción de la base lunar hacia finales de la década y consolidar una presencia semipermanente en los años posteriores, marcando una nueva etapa en la exploración espacial internacional.


