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NFL Draft 2026: los mejores quarterbacks del año y el ranking completo de la clase

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A pocas semanas del inicio del Draft 2026 de la NFL, previsto para el 23 de abril en Pittsburgh, la evaluación de los quarterbacks se ha convertido en uno de los temas centrales del proceso previo a la selección. La generación no parece tener una profundidad extraordinaria, pero sí presenta varios perfiles con talento, proyección y contextos muy distintos. Entre todos ellos, Fernando Mendoza, Ty Simpson y Garrett Nussmeier aparecen como los nombres más destacados de una clase que combina producción universitaria, herramientas físicas y dudas de desarrollo.

Fernando Mendoza, de Indiana, se perfila como el principal pasador de esta generación. Su ascenso ha sido uno de los más significativos del último año, luego de transferirse desde California y firmar una temporada sobresaliente con 3,535 yardas, 41 touchdowns y apenas seis intercepciones. Su desempeño, coronado con el Trofeo Heisman y un campeonato nacional para los Hoosiers, consolidó su candidatura para convertirse en la primera selección global. Mendoza sobresale por la potencia de brazo, la precisión y la capacidad para responder en escenarios de máxima presión. También destaca su fortaleza competitiva, reflejada en actuaciones decisivas frente a Oregon, Penn State, Ohio State y Miami. Sin embargo, aún debe demostrar mayor consistencia cuando abandona su punto original de lanzamiento y adaptarse a una operación más frecuente bajo centro, un aspecto que será clave en su transición a la NFL.

Ty Simpson, de Alabama, ocupa el siguiente escalón entre los mariscales de campo mejor valorados. Su crecimiento durante la temporada 2025 reforzó la percepción de que puede ser una opción atractiva entre el cierre de la primera ronda y el inicio del segundo día del draft. Simpson mostró aplomo en la bolsa de protección, lectura avanzada de las defensivas y capacidad para modificar jugadas antes del saque. A ello se suma una movilidad subestimada y la facultad de producir fuera de estructura. No obstante, persisten cuestionamientos sobre su tendencia a prolongar jugadas ya perdidas, su inconsistencia en el tramo final de la campaña y la limitada muestra de partidos como titular. Un cazatalentos de la AFC resumió ese panorama con una frase reveladora: “Yo no lo elegiría antes del Día 2, pero creo que tiene oportunidad de ir entre el 20 y el 32. Es porque la demanda superará ampliamente la calidad en esta generación de quarterbacks”.

Garrett Nussmeier, de LSU, aparece como uno de los casos más complejos de evaluar. Tras despertar grandes expectativas en 2024, su producción bajó en 2025, en buena parte por las lesiones, incluida una molestia en la rodilla. Aun así, conserva atributos valiosos como la anticipación, la soltura para variar ángulos de lanzamiento y la valentía para atacar ventanas difíciles. Su perfil es el de un pasador de bolsillo que puede ejecutar con criterio en el juego intermedio, aunque su contexto ofensivo en LSU limitó el volumen de ataques profundos. Su valor proyectado se ubica entre el final del segundo día y el inicio del tercero, con varios evaluadores viéndolo como un quarterback capaz de construir una larga carrera en la liga, incluso si comienza como suplente.

Detrás de los tres principales nombres aparece Carson Beck, ahora en Miami, quien intenta reconstruir el brillo que alguna vez lo colocó en conversación para ser la primera selección del draft anterior. Su temporada de 3,813 yardas y 30 touchdowns le devolvió parte de su credibilidad, especialmente como pasador de ritmo y precisión. Su lectura rápida y ejecución sincronizada resultan atractivas, pero todavía existe preocupación por su rendimiento cuando la presión llega con velocidad. Esa dualidad quedó reflejada en la opinión de un director de cazatalentos colegial de la NFC, quien señaló: “No necesitamos un quarterback, pero él es el favorito para ser el tercer mariscal de campo que salga de la pizarra si necesitamos tomar uno”.

Drew Allar, de Penn State, sigue siendo uno de los talentos físicos más interesantes de la clase. Tiene tamaño ideal, brazo potente y experiencia suficiente para llamar la atención de las franquicias. Sin embargo, las expectativas sobre él disminuyeron después de una campaña interrumpida por lesión y de una precisión que volvió a generar dudas. Aun así, su desempeño en el Combinado de Talento ayudó a recuperar parte del terreno perdido. Un cazatalentos de la AFC valoró ese paso al frente al afirmar: “Me encanta que haya salido a competir. Ha sido una incógnita tras la lesión, pero demostró que se está recuperando”. Pese a ello, un gerente general asistente de la misma conferencia fue más crítico: “Luce bien contra rivales modestos, pero le falta el partido consagratorio contra un equipo de élite”.

Cole Payton, de North Dakota State, representa una opción sumamente interesante por su doble amenaza y su capacidad para generar daño tanto por aire como por tierra. Después de superar problemas físicos, firmó una campaña productiva y dejó buenas sensaciones en el Senior Bowl. Su perfil ha despertado comparaciones funcionales más que estilísticas. Un cazatalentos de la AFC resumió esa visión al comentar: “Por fin estuvo sano este año, antes de ese partido en los playoffs, y la verdad es que me gustó bastante lo que vi en sus videos. Pensamos que encajaba más en el perfil de un Taysom Hill, con la capacidad de hacer algo más que simplemente lanzar el balón”. Su reto principal pasa por mejorar su mecánica, la lectura de progresiones y el aprovechamiento de su movilidad en jugadas rotas.

Taylen Green, de Arkansas, es probablemente el proyecto con mayor techo atlético de toda la generación. Su actuación en el Combinado de Talento confirmó una explosividad extraordinaria, y su potencial para desarrollar un rol creativo en ofensivas modernas lo convierte en una apuesta tentadora. Un gerente general asistente de la NFC lo expresó de manera directa: “Si puedo desarrollar un quarterback con tiempo, él es a quien le daría una oportunidad. Hay muchas cosas creativas por hacer mientras aprende, y ese perfil es el que normalmente quieres arriesgar”. Aun así, Green también arrastra problemas marcados de procesamiento, precisión y tiempo de salida del balón, por lo que su evolución como pasador requerirá paciencia.

Más abajo en la clasificación aparecen Luke Altmyer, Cade Klubnik, Sawyer Robertson, Joe Fagnano y Diego Pavia, todos con argumentos suficientes para ser considerados seleccionables, aunque con límites más definidos. Altmyer ofrece procesamiento rápido, versatilidad en diferentes formaciones y un perfil funcional para esquemas cronometrados. Klubnik, en cambio, no logró sostener la proyección que alguna vez lo puso entre los favoritos de la clase, afectado por una campaña irregular y por problemas de anticipación. Robertson destacó en Baylor por su producción vertical, aunque las intercepciones y la toma de decisiones bajo presión siguen siendo puntos delicados. Fagnano dejó una de las temporadas más limpias en cuanto al cuidado del balón, con 28 touchdowns y una sola intercepción, aunque su brazo no figura entre los más potentes. Pavia, por su parte, fue uno de los jugadores más competitivos del fútbol colegial y uno de los motores de la transformación de Vanderbilt, pero su estatura y la estructura simplificada del sistema ofensivo abren interrogantes sobre su adaptación al siguiente nivel.

En términos generales, la clase 2026 de quarterbacks presenta un líder claro en Fernando Mendoza, un segundo pelotón con Ty Simpson, Garrett Nussmeier, Carson Beck, Drew Allar y Cole Payton, y un grupo de apuestas de desarrollo o de valor tardío que podría encontrar espacio en el tercer día del draft o incluso después. La gran incógnita no pasa solo por quién será el primero en ser elegido, sino por cuántos equipos estarán dispuestos a apostar por el potencial en una generación donde, según la percepción de varios evaluadores, la necesidad de quarterbacks podría ser mayor que la calidad disponible. Ese contexto vuelve todavía más relevante cada detalle del proceso de evaluación, porque en el Draft 2026 no solo se seleccionarán pasadores: también se pondrá a prueba la capacidad de las franquicias para distinguir entre producción universitaria, proyección real y riesgo de desarrollo.

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