Reluce pero no es oro. Unos 40 óleos, acuarelas y grabados atribuidos a célebres artistas como los argentinos Quinquela y Berni, el brasileño Portinari o el uruguayo Páez Vilaró se exponen con pompa en la capital argentina en una inédita galería de cuadros… falsos.
La muestra, montada a metros del despacho del ministro de Hacienda argentino, Alfonso Prat-Gay, está desprovista de alarmas, pero es celosamente custodiada por personal de Interpol, no por su valor artístico sino como prueba del crimen.
Las ‘obras’ provienen de una reciente redada a una banda de falsificadores en la que en un solo golpe se decomisaron 240 cuadros listos para ser introducidos al mercado, con sellos, certificados y marcos apócrifos confeccionados por verdaderos artistas del delito.
“Algunas copias son burdas, otras muy buenas. Pero si existen es porque hay mercado adonde venderlas”, explica a la AFP Mario Naranjo, coordinador del área de Patrimonio Cultural del Ministerio de Hacienda, ‘curador’ de la exposición pensada para alertar sobre el tráfico de arte.
“Este delito mueve millones de dólares y se lo considera el más importante a nivel mundial después del tráfico de armas y de drogas”, afirma. Argentina no es la excepción y por ello realiza esta primera muestra de obras falsas.
– Juanito perdió la cabeza –
Entre los cuadros expuestos destaca una copia del óleo de Antonio Berni (1905-1981) ‘Juanito en villa tachito’, en la que por inaudito descuido, el imponente marco dorado termina seccionando la cabeza del personaje central.
“Es quizá la falsificación emblemática de la muestra”, dice Naranjo con una sonrisa. También las hay de supuestos Quinquela que “ni siquiera atinan a dar con la paleta de colores del artista” que retrató con maestría los paisajes del puerto de Buenos Aires, donde vivió este artista (1890-1977).
Pero no todas las copias saltan a la vista. Se exponen trabajos de minuciosos copistas que logran reproducir la obra original al detalle. Tal el caso del falso óleo de Berni ‘El hombre y el perro’, digna de engañar al coleccionista más avezado.
“El trabajo de los peritos es fundamental para determinar si se trata de un original”, explica el especialista.Incluso en algunos marcos se simularon agujeros de polillas para darle mayor realismo. Toda una obra de arte.”En total el valor de mercado de estas piezas se calcula en unos 600.000 dólares”, dice Naranjo.- Lado B -“Parece una paradoja una exhibición de obras falsas, pero es necesario para fomentar la toma de conciencia sobre el tráfico de arte, hay empresas enteras que se dedican a la falsificación”, asegura el funcionario.La muestra exhibe cuadros al revés para mostrar los falsos certificados de galeristas, las firmas y sellos apócrifos en una ilustración del ‘lado B’ del delito.”Es de visceral importancia el registro fotográfico de todos los bienes culturales porque es lo que permite rastrearlos cuando son robados e impedir que entren al mercado negro”, sostiene Naranjo.La exhibición, inaugurada a mediados de abril hasta fines de mayo, fue posible merced a una medida excepcional del juez de la causa que permitió que las pruebas del delito salieran del Palacio de Justicia.Los cuadros volverán luego al juzgado hasta que finalice la causa y luego serán destruidos para evitar que puedan llegar al mercado. Después de todo, incluso como falsificaciones pueden tener valor comercial, aún en el caso de un Juanito con media cabeza.


