Mérida, Yucatán.– En una charla cargada de memoria, historia y reconocimiento, el empresario y exfuncionario Noé Peniche Patrón compartió pasajes poco conocidos sobre la relación entre México y Cuba en el ámbito ganadero, así como el legado de figuras que, afirmó, “dejaron huella”.
Durante la conversación, evocó encuentros con personajes ligados a la vida política nacional, como Luis Echeverría, a través de sus hijos Federico Granja, Luis Vicente y Álvaro, en un contexto donde las relaciones internacionales y los proyectos productivos comenzaban a tomar fuerza en el sureste.
Uno de los momentos más significativos, relató, fue una llamada que marcó un parteaguas en la región: el anuncio de que Cuba participaría por primera vez en una feria ganadera internacional con sede en Chetumal.
“Esa llamada nos confirmó que Cuba vendría con una nueva raza lechera tropical, la Siboney, lo cual era algo histórico”, recordó.
De acuerdo con Peniche Patrón, el impacto no fue solo técnico o productivo, sino también social. Tras concluir el evento, las cabezas de ganado de esta nueva raza fueron destinadas a una institución educativa encabezada por la maestra Magaly, lo que calificó como un acto trascendente.
“Eso es dejar huella. No solo traer conocimiento o intercambio, sino generar beneficio directo para la comunidad”, expresó.
En ese sentido, destacó la figura de Magaly como una mujer cuya labor trascendió más allá de su entorno inmediato, al recibir un proyecto que fortalecía la formación y el desarrollo en su comunidad.
Para Noé Peniche Patrón, estos episodios reflejan una etapa en la que la visión de desarrollo en el sureste mexicano se construía a partir de alianzas, intercambio de conocimiento y decisiones que impactaban directamente en la gente.
“Magaly deja huella donde pasa”, concluyó.


