LAREVISTA PENINSULAR
Opiniones

4o. (¿?) Informe

Claroscuro.

Por José Francisco Lopez Vargas · 05/09/2022 00:00
4o. (¿?) Informe

Claroscuro, por: Francisco López Vargas.

A mi madre, por su
ejemplo de vida. 

La narrativa presidencial es mentirosa. 170 veces ha dicho, en sus mañaneras, que en 2006 se le arrebató la presidencia y que hubo fraude. En los meses posteriores a esa elección, académicos de la UNAM y sus seguidores trataron de demostrar, sin éxito, que había un algoritmo que modificaba las cifras capturadas por los ciudadanos responsables del conteo de votos en cada casilla.

En tres años de gobierno, López Obrador ha dado más de 700 conferencias mañanera que promedian dos horas de duración, pero el efecto de esa práctica es muy distinta a la que tuvo cuando la practicaba como jefe de gobierno del entonces Distrito Federal porque se le veía como un líder opositor contestatario que al ser jefe de un Ejecutivo electo en una elección, tal y como lo era Vicente Fox entonces, su palabra tenía un peso específico.

Fox actuó exagerado al aplicarle todo el peso de la ley a una autoridad que había violado un amparo interpuesto por un particular que no quería verse afectado por una vialidad que atravesaba su terreno a Santa Fe, joya del desarrollo inmobiliario de la capital.

Desaforado, López Obrador creyó que era, como lo fue, la víctima de una operación excesiva del estado mexicano en su contra. No le alcanzó porque se radicalizó en sus mensajes.

Hoy, López Obrador utiliza ese mismo poder desmedido y violenta las leyes contra quienes se opongan a sus decisiones, pero el presidente se ha olvidado que México ha cambiado mucho, lo seguirá haciendo, desde esos días de 2005 y 2006.

Lo que no ha cambiado es la mentira oficial y eso complica sobre manera su cuarto informe de gobierno cuyos spots están cargados de propaganda mentirosa y de datos falsos o incomprobables.

Lo cierto es que los temas electorales se le irán complicando al propio presidente más que por la oposición que aún luce desarticulada, porque la asonada al interior de Morena se ha empezado a dar poco a poco y se hará más cruenta conforme pasen los meses.

El error de adelantar la sucesión para proteger a Claudia Sheimbaun por la muerte de 26 personas en el accidente de la línea 12 del metro, ha tenido un costo político real imprevisto y una ventaja estratégica.

La ventaja estriba en la publicidad y el conocimiento desde tanto tiempo antes de la selección de candidatos y ha dado la impresión para el grueso de la población que Morena tiene de dónde escoger. La realidad es que al interior abrió un frente entre los diferentes grupos que ya decantan sus preferencias y hasta hace proselitismo para sus favoritos y a los aspirantes los ha llevado a violar la ley electoral -promovida por López Obrador y en vigor desde 2007- y a que muchos se pregunten cuál es la oferta electoral de cada uno de ellos ante la ausencia de resultados del actual régimen.

Hasta hoy, la pasarela de Morena ha sido para congraciarse con el presidente en busca de su favor para elegirlos, pero ni uno de ellos ha externado su proyecto, al menos con un esbozo, que lo diferencie de la actual administración. Todo pareciera que se trata de un continuismo y eso implica cero resultados.

El costo político está precisamente en los despidos de los gobierno de Morena de quienes simpaticen con el opuesto al gobernador en turno, en los enfrentamientos de los diferentes grupos políticos al interior que los llevó a una asamblea fallida que hoy todos impugnan con la idea de anularla ante las acusaciones de compra de votos y otras prácticas fraudulentas.

Hasta hoy no sabemos si lo que sucede en Campeche es una réplica de la acción de los gobernadores de Morena en el país: condicionan el trabajo en el gobierno a la afiliación a Morena como si ello les garantizase que votarán por el partido que los obliga a afiliarse, se tuerce la ley y se combate a los legisladores y alcaldes que no son de su filiación y hasta se trata de cooptarlos condicionándoles el apoyo a su gestión y a las obras de su municipio, se les enfrenta con argumentos insostenibles y se usa todo el poder del Estado contra los adversarios aunque en ello se violente el debido proceso o se viole la ley.

El tema no es sencillo. El presidente ha provocado que quienes eran sus aliados lo dejen solo o al menos le acrediten su desacuerdo por la manera en que gobierna. La situación es densa porque ha perdido el apoyo de Porfirio Muñoz Ledo, quien le ciñó la banda presidencial; de Ricardo Monreal, que lidera el Senado; además de muchas otras bajas entre quienes veían al presidente como una opción válida no sólo de cambio político sino también de formas distintas de ejercer el poder.

Hoy, el presidente llega a su cuarto informe lo hace con calificativos que acreditan su necesidad de mentir ante su falta de resultados. Sus seguidores, quienes creen a pie juntillas sus argumentos, desconocen que muchas de las cifras que presume son falsas, que ha mentido diario en sus mañaneras y que el país ha padecido una destrucción institucional muy grave de la que sólo se dan cuenta quienes sabían de lo que significaba el Fonden, el Seguro Popular, las guarderías de Sedesol, los programas de salud para enfermos con tratamientos permanentes, y el apoyo para la gente en medio de desastres naturales o las becas de estudio.

López Obrador inicia el último tercio de su mandato ganando elecciones de gobernador en 22 entidades, pero perdiendo la mayoría parlamentaria, ayuntamientos que conquistó en 2018 hoy se encuentran en manos de otros partidos ante la falta de resultados de los electos por Morena.

En el vecino Campeche, uno de los sitios de mayor popularidad presidencial, esta cayó al quinto sitio luego de la elección donde ganó Morena la gubernatura. Del informe, nos leemos el martes.

Ver en La Revista Peninsular →
© 2026 La Revista Peninsular