97% de los cenotes urbanos monitoreados en Playa del Carmen tiene alta contaminación
La organización Cenotes Urbanos trabaja con la UNAM para analizar otros 10 cuerpos de agua ante la falta de acción oficial
Alrededor de 30 cenotes urbanos de Playa del Carmen han sido monitoreados por la agrupación de ciencia ciudadana Cenotes Urbanos, y el 97 por ciento de ellos presenta un alto grado de contaminación, de acuerdo con Guillermo D'Christy, integrante de la organización.
El hallazgo pone en riesgo la principal fuente de agua dulce de la región, ya que el acuífero abastece tanto a la población como a la industria turística de la Riviera Maya, destino que recibe cada año a millones de visitantes nacionales y extranjeros que también consumen estos cuerpos de agua como atractivo natural.
D'Christy explicó que la contaminación de los cenotes no es nueva, pues desde hace décadas enfrentan la presión de residuos agrícolas y fugas de aguas residuales domésticas, pero el deterioro se ha acelerado en los últimos años a un ritmo que calificó de alarmante.
El crecimiento urbano sin planeación ambiental es, según el activista, el principal responsable de la degradación del acuífero: fosas sépticas mal construidas, redes de drenaje con fallas constantes y desarrollos inmobiliarios que carecen de infraestructura para el tratamiento de aguas residuales terminan filtrando contaminantes directamente al manto acuífero.
El especialista señaló que, hasta ahora, las autoridades no han implementado medidas concretas para frenar el problema, mientras la mancha urbana sigue expandiéndose sin un plan que contemple la protección de los ecosistemas de la zona.
Para dimensionar la magnitud del daño, Cenotes Urbanos colabora con instituciones como la UNAM en la evaluación del acuífero de la región y prevé analizar próximamente un total de 10 cenotes urbanos adicionales para determinar su grado de contaminación actual.
D'Christy advirtió que el deterioro del manto acuífero representa también un riesgo para la salud de la población, y llamó a las autoridades a atender el problema con urgencia, al considerar que están en juego tanto la salud ambiental como la económica de la región.