Opiniones

Algo más grande que el tiempo

En el 38 aniversario de La Revista Peninsular, una mirada personal al legado familiar, al encuentro con la vocación periodística y al compromiso de seguir contando historias con libertad y honestidad.

Por Rodrigo Menéndez Gaber · 1/10/2026 12:59
Algo más grande que el tiempo

Recuerdo de chico cuándo venia a la oficina con mi papa, veía a todas las personas año con año y no cambiaban, veía fotos de mi abuelo, me contaban historias de el y todas ocurridas en la misma oficina desde la que hoy escribo.

Esta semana La Revista Peninsular cumple 38 años y no puedo evitar compartir lo que me hace sentir.

Recuerdo mas chico que me ilusionaba venir, como todo niño pequeño acompañar a su papa al trabajo era algo increíble. Me acuerdo llegar, entrar a la imprenta, el olor a tinta, un lugar que yo sentía enorme.

Siempre fue mi sueño estar aquí, compartir todo lo que mi familia había hecho, pero al pasar de los años, me toco ver lo que realmente conlleva un medio de comunicación.

Recuerdo mientras iba creciendo, aun sin trabajar aquí, las caras de incertidumbre de mi papa, a veces de agobio, de estrés y veía los subibajas que conlleva este bello medio. Por un lado, me encantaba, hay pocas cosas con mas honor que la verdad, pero por otro lado me causaba incertidumbre.

Entonces cuando llego la hora le dije a mis papas que no quería nada que ver con ese negocio, que yo quería ser ingeniero. Iluso yo, mientras comenzaba a estudiar entre a trabajar con mi papa para empezar a ganar un poco de experiencia laboral y ahí fue que me enamore a la palabra escrita.

Ahí entre en un conflicto, que hacía estudiando ingeniería si al final quería trabajar aquí, bueno, para no hacer largo el cuento, hoy, vivo enamorado del periodismo, en lo que lo balanceo con terminar la carrera de ingeniería.

Hoy puedo decir que no pude haber tomado mejor decisión, hoy, esto ya va más allá de un trabajo, un negocio o una obligación, lo que hacemos aquí, en La Revista es un privilegio, porque el periodismo lejos de ser una obligación es un gusto.

Hoy, nos encontramos frente a una generación de jóvenes que en parte no tiene ganas de hacer periodismo, son indiferentes, neutros, o no tienen una opinión concreta. Y el problema es ese, yo recuerdo aun cuando leí el primer texto de mi abuelo, le pego hasta a quien le estaba imprimiendo la revista, fue brutal, pero al mismo tiempo honesto.

Yo, hoy, no tengo diferente objetivo que ese, volver el periodismo a la palabra libre, sincera y lo que uno realmente opina, sin miedo a las repercusiones.

De verdad que veo toda la historia que tenemos por detrás y además de que no logro dimensionarla, porque es mucha, no me queda más que aplaudirle a Don Eduardo Menéndez Rodríguez, porque si alguien me hizo amar el periodismo de verdad, fue el.

Un hombre derecho, un poco tajante a veces, pero justo, y aunque no logre conocerlo, siento como si parte de el siempre me acompaño en la vida y creo que ahorita puedo entender porque.

Esto no es solo algo que eliges, esto te elige y cuando te dice vamos, no te queda de otra que ir.

Ojalá mi querido abuelo hubiera podido ver todo el camino que recorrimos y el que aún nos queda por recorrer. Hoy quiero agradecerle no solo a la vida, sino a quienes vinieron antes de mí y tuvieron la valentía de empezar esta historia, y a mi padre y a mi hermano Eduardo, con quienes tengo el privilegio de continuarla.

La Revista Peninsular cumple 38 años, pero estoy convencido de que no va ni a la mitad de su camino. A ustedes, lectores, gracias por ser parte de él. Todavía tenemos mucho que contar.

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