Ameba Naegleria en Mérida: ampliarán investigaciones tras detectar su presencia en seis lagos
La detección de microorganismos del género Naegleria en seis lagos artificiales de Mérida ha llevado a especialistas y autoridades sanitarias a ampliar las investigaciones hacia otros cuerpos de agua de Yucatán. Aunque los resultados han generado preocupación por los posibles riesgos para la salud, los investigadores aclararon que, hasta el momento, no existen elementos suficientes para declarar una alerta sanitaria general.
De acuerdo con información publicada por Por Esto!, los primeros estudios se realizaron en nueve cuerpos de agua de la capital yucateca, de los cuales seis registraron resultados positivos a la presencia de organismos pertenecientes al género Naegleria. Las investigaciones comenzaron después de un caso registrado en septiembre, relacionado con el lago artificial de Plaza La Isla, situación que motivó la revisión de otros espacios con características similares.
Entre los sitios donde se identificó la presencia del microorganismo se encuentran el lago de Plaza La Isla, los lagos Oriente y Principal de Cabo Norte, el Zoológico del Centenario, el Gran Parque La Plancha y el Parque Ecológico del Poniente. Por el contrario, los análisis realizados en el lago Central de Cabo Norte, el Acuaparque y el Zoológico Animaya arrojaron resultados negativos.
Los especialistas del Centro de Investigaciones Regionales Dr. Hideyo Noguchi de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), encabezados por Eugenia Guzmán Marín, en coordinación con investigadores del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) y personal del sector salud, explicaron que la identificación del género Naegleria no implica necesariamente la presencia de Naegleria fowleri, especie conocida popularmente como la ameba comecerebros.
Esta distinción resulta fundamental, debido a que el género comprende numerosas especies y variantes, mientras que Naegleria fowleri es la responsable de una infección cerebral poco frecuente, pero extremadamente grave. Para determinar con precisión qué especies se encuentran en los lagos analizados, será necesario realizar estudios genéticos y pruebas especializadas.
Como parte de la siguiente etapa de vigilancia, las autoridades extenderán el monitoreo hacia otros lagos artificiales, estanques y cuerpos acuáticos que, por sus condiciones de temperatura, estancamiento o uso recreativo, puedan representar un riesgo sanitario.
Las labores serán coordinadas por una comisión integrada por más de 16 dependencias, instituciones académicas y organismos relacionados con la salud, el agua y el medio ambiente. Entre las entidades participantes se encuentran la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).
Uno de los principales objetivos de esta colaboración será establecer criterios sanitarios para distinguir entre cuerpos de agua ornamentales y recreativos. Mientras que los primeros están destinados a funciones paisajísticas o de conservación de flora y fauna, los segundos requieren controles más estrictos de limpieza, mantenimiento y calidad microbiológica, especialmente cuando permiten el contacto directo con las personas.
En cuanto a los seis sitios que registraron resultados positivos, sus responsables ya fueron notificados y deberán presentar, en un plazo de cinco días hábiles, documentación relacionada con las condiciones de mantenimiento, operación y posibles incidentes registrados en sus instalaciones.
Mientras continúan las investigaciones, se mantienen las restricciones para ingresar al agua en estos espacios, así como la colocación de barreras y señalamientos preventivos. No obstante, las autoridades aclararon que los parques y zoológicos donde se encuentran los lagos podrán continuar abiertos al público, ya que las medidas se concentran específicamente en evitar el contacto con el agua.
Los investigadores también señalaron que existen procedimientos de saneamiento capaces de reducir considerablemente la presencia de estos microorganismos. Entre ellos destaca la filtración mediante arena sílica, un método que, bajo condiciones adecuadas, puede eliminar hasta el 99% de las amebas presentes en el agua. Sin embargo, cada instalación deberá implementar un tratamiento acorde con sus dimensiones, características y uso.
Respecto a los posibles riesgos para la población, los especialistas explicaron que las infecciones provocadas por Naegleria fowleri pueden ocurrir cuando el agua contaminada ingresa por la nariz, principalmente durante actividades como nadar o sumergirse. El microorganismo no se transmite por el aire ni mediante el contacto entre personas, por lo que permanecer cerca de un lago no representa, por sí mismo, una vía de contagio.
Por esta razón, la principal recomendación es evitar nadar o realizar actividades que permitan la entrada de agua por las fosas nasales en lagos, estanques y otros cuerpos acuáticos que no cuenten con controles sanitarios adecuados.
La vigilancia también se extenderá a desarrollos inmobiliarios y complejos habitacionales que cuentan con lagos artificiales. En estos espacios, las autoridades revisarán permisos, expedientes y antecedentes de mantenimiento para verificar si cumplen con las disposiciones sanitarias y si están autorizados para actividades recreativas.
Hasta que concluyan las nuevas evaluaciones, los especialistas reiteraron que la detección de organismos del género Naegleria no debe interpretarse automáticamente como una emergencia de salud pública. Sin embargo, destacaron la importancia de fortalecer los programas de vigilancia, saneamiento y prevención para garantizar condiciones seguras en los cuerpos de agua de Mérida y el resto de Yucatán.
La ampliación de las investigaciones permitirá conocer con mayor precisión la distribución de estos microorganismos en la entidad y determinar qué medidas adicionales deberán aplicarse para proteger a la población sin generar alarma innecesaria.