Aprender...
Por: Cristina Padín
Por Cristina Padin · 12/04/2017 00:00
Cada tarde jugaban las niñas del bloque rojo, y cada tarde la pequeña del bloque verde, única chiquilla en su edificio, se acercaba a ellas para decirles si podía participar... algunas veces el juego era con casitas bellísimas de muñecas, otras se divertían con sus ipads, incluso en algunos momentos parecían aburrirse y se las veía calladas y serias sentadas en los toboganes...
Cada tarde ocurría lo mismo... la que parecía la "reina" del grupo le decía que al no ser de su bloque necesitaban "ponerla a prueba"... había días en los que la instaban a traer una muñeca a ver si resultaba válida, otros la obligaban a correr dos vueltas a la urbanizaciòn en un tiempo determinado.. otros esto y otros aquello.. Nunca podía jugar, nunca era apta...
Un domingo llegaron unos pequeños al bloque azul... y pronto se dieron cuenta de que la niña del verde estaba sola... la invitaron con ellos... y se lo pasaron en grande pescando! A la mañana siguiente ella les regalò capotes y muletas de su abuelo, que había sido apoderado de toreros... Todos estuvieron felices... Una tarde leían cuentos, otra salían a patinar, otra jugaban al fútbol...
Las chiquillas del bloque rojo observaron con inquietud todo aquello que estaba ocurriendo.. y se dirigieron a la pequeña para decirle que, finalmente, habían decidido aceptarla. Ya podía jugar con ellas... "Y quién ha dicho que yo quiera jugar con vosotras? Los desprecios acaban cansando...", repuso ella. Y se alejò, contenta, con los otros niños, iban a volar una cometa!
Dedicado a cada persona disfrutando Semana Santa en toda su esencia, en especial a mi Luis, a Marta, a Lourdes, a Pablo y a Carlos
Dedicado a los buenos apoderados
Dedicado a las personas de verdad
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