Yucatán

Calaveras 2026

Humor, versos y sátira política: las calaveritas literarias de Día de Muertos regresan para darle un guiño a los personajes de Yucatán

Por La Revista en Caricatura · 31/10/2026 14:24
Calaveras 2026

Las calaveritas literarias son una tradición mexicana que acompaña las celebraciones del Día de Muertos. Son composiciones en verso, generalmente con rima, que cuentan con humor y picardía un encuentro imaginario entre la Muerte y una persona viva. En ellas, la Flaca o la Catrina llega para llevarse al protagonista, pero suele terminar envuelta en situaciones divertidas relacionadas con su trabajo, sus costumbres o su personalidad.

Más que anunciar una despedida, estos versos celebran la vida y nuestra manera de mirar a la muerte con familiaridad, ingenio y una sonrisa. También son una forma de sátira que permite bromear sobre amigos, familiares y personajes públicos. Con ese espíritu compartimos estas calaveritas: un guiño a quienes forman parte de la vida política de Yucatán, desde una de las tradiciones más entrañables de México.

Joaquín Díaz Mena, Huacho | La gira del más allá

Por Huacho llegó la Muerte

al Palacio de Gobierno:

«¡Hoy se te acabó la suerte,

te me vienes al descanso eterno!».

«Acompáñame primero,

nos falta una comisaría;

no dejamos a nadie postrero,

¡todavía nos queda día!».

Tras recorrer Yucatán,

la Flaca perdió el aliento:

«¡Me regreso a mi panteón,

avísame cuando tomes asiento!».

Alaine López Briceño | La última obra

Por Alaine fue la Muerte

a la oficina de Infraestructura:

«¡Hoy se te acabó la suerte,

ya está lista tu sepultura!».

Alaine revisó los planos

y le empezó a señalar:

«¡Con esos cimientos tan malos,

esa cripta se va a cuartear!».

La Flaca, entre los escombros,

tuvo que aceptar la lección:

¡ahora carga bultos al hombro

y Alaine dirige el panteón!

Cecilia Patrón Laviada | La Muerte enchula el panteón

Por Cecilia fue la Muerte

hasta el Palacio Municipal:

«¡Hoy se te acabó la suerte,

ya te espera tu funeral!».

Cecilia miró la carroza

y le puso una condición:

«Tu calle está peligrosa,

¡primero tapa el socavón!».

La Flaca acabó barriendo,

cambiando focos del portón:

¡Cecilia siguió atendiendo

y ella enchulando el panteón!

Edgardo Medina Rodríguez | La última cosecha

Fue por Edgardo la Muerte

hasta una milpa florida:

«¡Hoy se te acabó la suerte,

vengo a cosechar tu vida!».

Él le contestó tranquilo:

«Primero hay que trabajar;

deja la guadaña a un lado,

¡que nos falta por sembrar!».

La Flaca sembró sandía,

frijol y maíz temprano;

¡y ahora exige que haya lluvia

antes de llevarse a Edgardo!

Luis Antonio Hevia Jiménez | La Muerte sin planeación

Por Luis Hevia fue la Muerte

con su ruta hacia el panteón:

«¡Hoy se te acabó la suerte,

ya llegó tu último jalón!».

Luis le pidió un calendario,

metas y justificación:

«No basta traer un horario,

¡aquí se exige planeación!».

La Flaca entregó el proyecto

y él le puso observación:

«¡Te faltó medir el efecto

y consultar a la población!».

Darío Flota Ocampo | Un viaje sin regreso

Por Darío vino la Flaca

con un paquete especial:

«¡Trae sombrero y tu hamaca,

que hoy te vas de viaje astral!».

Darío revisó el folleto

y le encontró un gran error:

«Si quieres vender completo,

¡promociona algo mejor!».

La llevó por todo el estado,

entre playa, pueblo y sazón;

¡la Muerte extendió su estancia

y canceló la del panteón!

Ermilo Barrera Novelo | Inversión del otro mundo

Por Ermilo fue la Muerte

con su oferta de panteón:

«¡Hoy se te acabó la suerte,

ya no busques inversión!».

Él le respondió sonriente:

«Tu propuesta puede andar,

pero dime primeramente:

¿cuántos empleos va a generar?».

La Flaca sacó las cuentas

y cambió de ocupación:

¡ahora anda buscando rentas

para abrir otro panteón!

Luis Felipe Saidén Ojeda | La Muerte bajo vigilancia

Por Saidén llegó la Muerte

con su guadaña afilada:

«¡Hoy se te acabó la suerte,

ya tengo tu fosa apartada!».

Pero al dar vuelta en la esquina

la pararon en revisión:

«¿Por qué lleva, mi catrina,

esa arma sin autorización?».

«¡Vengo por el secretario!»,

gritó mostrando los dientes.

¡Y terminó en el inventario

su guadaña y sus pendientes!

Juan Enrique Balam Varquez | La Muerte reprobó

Por Balam llegó la Flaca

a la Secretaría de Educación:

«¡Vámonos, toma tu hamaca,

que te espera tu panteón!».

Él le puso un gran examen

antes de dejarla entrar:

«Primero sale el dictamen,

¡aquí hay que acreditar!».

La Huesuda, muy nerviosa,

no acertó ni una cuestión:

¡se marchó toda penosa

a estudiar su educación!

Omar Pérez | Hasta la Muerte negocia

Por Omar llegó la Muerte

a la oficina de Gobierno:

«¡Hoy se te acabó la suerte,

te vienes conmigo al infierno!».

Omar le ofreció una silla:

«Primero hay que dialogar;

siéntese aquí, mi Flaquilla,

que algo podemos pactar».

Tras discutir todo el día,

firmaron una minuta:

¡la Muerte aún no se lo lleva,

pero ya cambió de ruta!

Alberto Alcocer | La Muerte pasó consulta

Por Alcocer fue la Muerte

a la Secretaría de Salud:

«¡Hoy se te acabó la suerte,

ya te tengo tu ataúd!».

Alberto le abrió expediente

y la empezó a revisar:

«La encuentro muy diferente,

¡se me tiene que cuidar!».

Salió la Flaca espantada

con receta y vitaminas:

¡iba por otra jornada

y acabó comprando medicinas!

Gaspar Daniel Alemañy Ortiz | La Muerte perdió el juicio

A Gaspar buscó la Muerte

en la Consejería:

«¡Vengo para recogerte,

se terminó tu estadía!».

Él revisó el documento

y encontró la anomalía:

«¡Carece de fundamento

y hasta de firma venía!».

La Flaca, desesperada,

fue a tramitar un amparo;

¡y entre tanta cosa juzgada,

ya le salió el viaje caro!

Juan Sánchez | Ni la Muerte pasó el gasto

Fue por Juan Sánchez la Muerte

a Administración y Finanzas:

«¡Hoy se te acabó la suerte,

ya no admito más tardanzas!».

Juan le pidió la factura

del ataúd y el traslado:

«Sin comprobar la captura,

¡no te autorizo el gasto!».

La Flaca soltó el lamento

y se marchó del despacho:

«¡No me alcanza el presupuesto

para llevarme a este muchacho!».

Dafne López Martínez | Un proyecto para el más allá

Por Dafne llegó la Flaca

con sus planes especiales:

«¡Vámonos, que en mi comarca

faltan buenos materiales!».

Dafne revisó el proyecto

y le encontró varios males:

«¡No te autorizo el trayecto

sin definir los detalles!».

La Muerte salió apurada

a corregir sus pendientes;

¡ahora anda coordinada

y entregando sus reportes!

Patricia Briceño | La Muerte se volvió artista

Por Patricia fue la Muerte

a la oficina de Cultura:

«¡Hoy se te acabó la suerte,

ya te espera sepultura!».

Patricia le dio un libreto

y la subió al escenario:

«¡Primero aprende el soneto

y cumple con el horario!».

La Flaca salió a las tablas

con talento y con soltura:

¡ya cobra por sus funciones

y hasta pide más Cultura!

Liborio Vidal | Ni la Muerte le fía

Por Liborio fue la Flaca

hasta Bomssa una mañana:

«¡Vengo a llevarte en mi hamaca,

se te terminó la gana!».

«No me lleves todavía,

que Mérida está primero;

por Morena buscaría

gobernarla con esmero».

La Muerte le echó una cuenta

y respondió con porfía:

«¡Aquí no basta la venta,

hay que ganar la alcaldía!».

Liborio ofreció un descuento

para aplazar la partida;

¡y la Flaca, de momento,

se llevó una tele a crédito y le perdonó la vida!

Óscar Brito | La Flaca también es fundadora

Por Brito llegó la Muerte

hasta su curul un día:

«¡Hoy se te acabó la suerte,

se acabó tu diputación!».

«Espérame, que mi empeño

es buscar la alcaldía».

«Soy del grupo fundador»,

dijo Óscar muy convencido;

«desde antes puse el sudor,

no soy recién convertido».

La Flaca soltó la risa

y le respondió burlona:

«¡No te me adelantes tanto,

que aún falta quien te escoja!».

Brito le pidió paciencia

para entrar a la encuesta;

¡y la Muerte, por prudencia,

también se apuntó a la apuesta!

Gaspar Quintal | La Muerte pidió estructura

Por Gaspar llegó la Muerte

hasta la sede tricolor:

«¡Hoy se te acabó la suerte,

vámonos sin tanto rumor!».

Gaspar le ofreció un asiento

y le habló de la elección:

«Si me ayudas con talento,

¡levantamos la votación!».

La Flaca miró el padrón

y exclamó con amargura:

«¡Tengo lleno mi panteón

y tú me pides estructura!».

Álvaro Cetina | La Muerte pidió afiliación

Por Álvaro fue la Flaca

hasta el PAN de la ciudad:

«¡Ya te llevo en mi petaca

por toda la eternidad!».

Él le respondió sonriente:

«Primero hay que organizar;

con tu arrastre entre la gente,

¡mejor vente a militar!».

La Muerte aceptó el encargo

y salió a buscar sección:

¡iba por Álvaro al cargo

y acabó en afiliación!

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