Campesinos de Yucatán recurren a ceremonia maya para pedir lluvias y una buena siembra
Campesinos de Tahdziú, en el sur de Yucatán, realizaron una ceremonia ancestral maya para pedir permiso a los protectores del monte antes de comenzar un nuevo periodo de siembra, además de solicitar lluvias favorables que permitan obtener una buena cosecha y garantizar alimento para sus familias.
La práctica reunió a hombres del campo de la comunidad, quienes buscan preservar las costumbres heredadas de generaciones anteriores. Demetrio Valle Canté, Feliciano Cen Caamal, Paulino Uc Balam, Galdino Montejo Canul y Raúl Cen Caamal participaron en el ritual y acordaron mantener su realización anual como una forma de agradecer por la fertilidad de la tierra y pedir autorización para trabajarla.
La ceremonia también estuvo dirigida a Chaac, deidad maya asociada con la lluvia, a quien los participantes solicitaron condiciones favorables para la temporada agrícola. Para las familias campesinas de Tahdziú, la llegada de las precipitaciones resulta fundamental para que la milpa pueda desarrollarse y producir los alimentos de los que dependen numerosos hogares de la comunidad.
Los preparativos se llevaron a cabo en la casa de Feliciano Cen Caamal, donde se reunieron los elementos necesarios para realizar las ofrendas. El j’men Dol Ek estuvo a cargo de conducir el ritual y presentar los alimentos destinados a los protectores del Mayab.
Como parte de la ceremonia se prepararon alimentos tradicionales, entre ellos el pib, que posteriormente fueron ofrecidos a las deidades y a los señores del monte. El acto sirvió tanto para pedir su consentimiento antes de comenzar los trabajos agrícolas como para agradecer por los alimentos y la fertilidad que la tierra ha brindado a la comunidad.
Al concluir las ofrendas, los asistentes compartieron los alimentos preparados y aprovecharon el encuentro para transmitir a las nuevas generaciones la importancia que tiene, dentro de la tradición maya, mantener una relación de respeto y agradecimiento con la naturaleza.
La ceremonia se ha realizado durante varios años y sus participantes tienen la intención de continuar con ella mientras exista disposición entre los campesinos. Más allá del inicio de una nueva temporada de siembra, el encuentro representa la permanencia de conocimientos, creencias y prácticas comunitarias que todavía forman parte de la vida cotidiana en distintas localidades mayas de Yucatán.